La Casa Rosada prepara una cumbre clave para definir el futuro político de Patricia Bullrich

El Gobierno nacional transita una semana de fuerte tensión interna atravesada por complicaciones financieras globales, demoras legislativas en el Congreso y profundos cortocircuitos políticos. Mientras los principales funcionarios abocan sus esfuerzos a la organización de la inminente visita del papa León XIV, en la Casa Rosada admiten que el clima de convivencia en el espacio libertario se deterioró de manera significativa en las últimas semanas.
Uno de los focos principales de conflicto pasa por la situación de Patricia Bullrich, cuyo rol dentro del espacio genera malestar en la cúpula presidencial. Cerca de Javier Milei y de Karina Milei interpretan que la dirigente tensó demasiado la cuerda tras una reciente foto junto a sus diputados, lo que en el oficialismo leyeron como una advertencia. Por su parte, la funcionaria deslizó ante su tropa que no se siente cómoda en la estructura actual y que evalúa alternativas electorales de cara al futuro.
En paralelo, el panorama legislativo muestra un marcado retraso a pocas semanas del cierre de las sesiones ordinarias. Proyectos centrales impulsados por Javier Milei, como el Presupuesto 2027 y la Reforma Política, continúan sin dictamen en el Parlamento. A esto se suman las exigencias del Poder Ejecutivo para conseguir los avales correspondientes a la Ley de Defensa de la Sofranía Nacional y al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).
El malestar político se completa con coletazos de la economía internacional y local. La reciente tensión en los mercados financieros globales repercutió de manera directa en el ámbito doméstico, registrando una suba del riesgo país que superó los 900 puntos básicos. Ante este escenario adverso, la administración central busca reordenar sus filas y retomar las conversaciones pendientes una vez concluida la visita papal.