La producción porcina nacional registra una fuerte baja en su rentabilidad y márgenes mínimos

La actividad porcina en territorio argentino atraviesa un panorama sumamente complejo marcado por la retracción en los márgenes de ganancia. De acuerdo con un relevamiento elaborado por especialistas del Ieral de la Fundación Mediterránea, la rentabilidad de las granjas se encuentra muy cerca de los pisos mínimos de los últimos diez años.
Durante el tercer trimestre analizado, una unidad productiva de eficiencia media logró un margen neto promedio de $107 por kilo vendido, una cifra muy inferior a los $226 obtenidos en igual ciclo del año anterior. La brecha se profundiza al contrastar con los $391 promedio de los terceros trimestres de la última década. Ya en septiembre, último mes contemplado, el margen disminuyó hasta los $48 por kilo, reflejando una rentabilidad trimestral del 4,6% que se desplomó al 2% en el noveno mes del año.
El factor central detrás de este retroceso es el comportamiento de los ingresos, con un precio del capón que acumula dos años de debilidad y promedió $2386 por kilo en el tercer trimestre, un 7,1% por debajo en la comparación interanual. Por el lado de los gastos, aunque en pesos constantes los costos totales retrocedieron un 3% para ubicarse en $2327 por kilo, al medirlos en dólares reales experimentaron un incremento del 11,3% hasta tocar los US$1,53 por kilo.
Las disparidades entre establecimientos quedan expuestas al observar los niveles de eficiencia. Mientras que las granjas de eficiencia alta lograron un margen neto de $348 por kilo (16,8% de rentabilidad), el sector menos eficiente sufrió pérdidas de $297 por kilo, arrojando una rentabilidad negativa del 10,8% frente a sus costos totales.
A este complejo escenario económico se acopla una mayor presión comercial externa. Entre enero y septiembre, las importaciones de carne porcina treparon un 24% interanual y totalizaron 66.600 toneladas equivalentes res, ampliando la disponibilidad en el mercado interno y condicionando la evolución de los precios percibidos por los productores locales.