Larvas de mosca soldado negro generan un nuevo fertilizante orgánico en Pergamino

Una empresa de Pergamino, impulsada por becarios del Conicet, desarrolla un innovador bioinsumo agrícola líquido a partir del procesamiento de residuos orgánicos mediante larvas de la mosca soldado negro (Hermetia illucens). El proyecto apunta a transformar desechos en un recurso de alto valor para el campo.
El producto funciona como una enmienda orgánica para mejorar las propiedades del suelo y se utiliza como complemento de la fertilización tradicional. Según detalló el ingeniero agrónomo Pablo Kálnay, consultor de la firma Hermetia, el modelo original buscaba replicar la experiencia europea de comercializar proteína de insectos, pero las condiciones del mercado nacional orientaron el negocio hacia el aprovechamiento del residuo como fertilizante.
Este caldo se distingue por su sencilla colocación, ya sea sobre la tierra o rociado en las hojas. Respecto a sus beneficios para el campo, optimiza el intercambio de cationes, potencia la toma hídrica y de nutrientes, promueve el crecimiento radicular, optimiza la ventilación y el escurrimiento, previene el endurecimiento del terreno, colabora en la estabilización del pH, conserva la humedad y activa la vida microbiana.
Asimismo, aporta aminoácidos y una variada gama de nutrientes esenciales para los cultivos, entre los que se incluyen nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, azufre, zinc, manganeso, hierro, cobre y boro. Este enfoque permite valorizar desechos que suelen terminar en rellenos sanitarios y reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
Tras haber alcanzado una producción inicial a pequeña escala, la iniciativa proyecta dar un salto cuantitativo significativo mediante la instalación de una planta industrial en el parque industrial de la ciudad bonaerense de Pergamino.