Ley de semillas y propiedad intelectual: por qué Argentina pierde millones frente a Brasil

El debate en torno a la ley de semillas volvió a exponer las dificultades que atraviesa la agricultura argentina para actualizar su marco normativo. Durante la tercera edición de AGROMGMT, representantes del sector agroindustrial analizaron el impacto de regirse bajo una legislación que cumplió más de cinco décadas sin modificaciones sustanciales.
Uno de los puntos más críticos señalados por los referentes de la industria se relaciona con la escasa adopción de genética certificada en los lotes. El registro actual indica que solo dos de cada 10 hectáreas productivas se implantan con semilla fiscalizada, una proporción baja para un país con alto potencial agronómico.
Esta falta de incentivos para la propiedad intelectual genera una brecha tecnológica evidente frente a los principales competidores regionales. Mientras que Brasil sostiene 15 programas activos de mejoramiento en soja y obtiene rindes superiores entre 250 y 300 kilos más por hectárea, la producción local ve limitado su techo productivo.
El costo económico de este estancamiento normativo no es menor para la economía nacional. Un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario calculó en US$ 3.000 millones las pérdidas asociadas a la falta de reconocimiento e inversión en el desarrollo varietal.
Desde el sector semillero insistieron en que el proceso de obtención de un nuevo cultivar requiere entre 10 y 15 años de trabajo continuo. Por este motivo, garantizar reglas claras y previsibilidad jurídica resulta indispensable para acelerar inversiones en edición génica y nuevas tecnologías antes de finalizar la década.