Liberó bagres gigantes en un río en 1974 y medio siglo después son una amenaza

Un caso insólito ocurrido en España volvió a viralizarse en las redes sociales al recordar cómo la decisión de un pescador alemán en 1974 alteró para siempre los ecosistemas acuáticos del país europeo. En aquel entonces, el hombre introdujo ejemplares de siluro en el embalse de Mequinenza, situado sobre el cauce del río Ebro, con el objetivo de criarlos para su posterior comercialización.
A más de cinco décadas de aquella suelta, el animal se adaptó sin inconvenientes al entorno y multiplicó su presencia por distintas regiones del territorio español, abarcando zonas como Aragón, Cataluña, Extremadura, el País Vasco y la Comunidad Valenciana. Su expansión también alcanzó a naciones vecinas como Francia, Italia, Dinamarca, Croacia, los Países Bajos y el Reino Unido.
De acuerdo con los datos difundidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, el ejemplar figura dentro del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Este pez de agua dulce destaca por ser el de mayor tamaño en Europa, ya que puede medir hasta dos metros y medio de longitud y registrar un peso cercano a los 100 kilos.
La investigación científica encabezada por el doctor Carlos Fernández-Delgado y publicada en la revista Fisheries Management and Ecology advirtió que la voracidad de este depredador genera caídas drásticas en las poblaciones de especies autóctonas como los barbos, además de afectar a las carpas. Su comportamiento sedentario y su preferencia por aguas profundas facilitan su supervivencia.
Para frenar el avance de la especie y disminuir el impacto ecológico, los especialistas aconsejan impulsar campañas de concientización para prohibir el traslado de ejemplares, cumplir las normativas vigentes, promover la pesca sin retorno y trabajar de manera conjunta con los pescadores en tareas de control intensivo.