Lic. Rosana Ghiglieri: “Cuando se vuelve a lo natural, estamos preservando un montón de cosas"

La Licenciada en Nutrición, Rosana Ghiglieri destacó que la cuarentena favoreció a una alimentación más saludable en una buena parte de la ciudadanía porque el hecho de estar más en sus casas favoreció que pudieran retomar el hábito de la cocina.

La vuelta a lo natural

“Esto de haber estado todos encerrados en casa, todos terminamos convirtiéndonos prácticamente en chef, probando cosas nuevas, salimos a buscar recetas por todos lados, en los medios, googleando, en Instagram, hasta en los libros. Entonces, nos llevó a tener una alimentación más saludable, en algunos casos, no en todos”, consideró Ghiglieri.

Asimismo, señaló: “Las personas que se dedicaron a pensar en una alimentación mucho más saludable son los que indagaron en las cosas nuevas y volver a utilizar granos enteros, por ejemplo hablamos de lentejas, granos de trigo, el arroz con su cáscara que es el famoso arroz integral o arroz yamani y la utilización sobre todo de los alimentos frescos nos vino bárbaro para corrernos un poco de todo lo que sea tan industrializado, tan refinado que lleva a disminuir la calidad alimentaria”.

“Es decir, un alimento que está pasado por la industria se va modificando y va perdiendo en el camino un montón de nutrientes, algunas vitaminas, algunos minerales, es el caso del potasio cuando se les quitan las cáscaras a los granos; la vitamina C cuando el alimento entra en contacto con el oxígeno se pierde”, explicó la licenciada.

“Cuando uno vuelve a lo natural y comienza a consumir alimentos que son mucho más frescos y más naturales estamos preservando un montón de cosas que nos vienen realmente muy bien porque el cuerpo las necesita”, subrayó, y agregó: “En el caso de por ejemplo, algunos alimentos como lo son los yogures y los alimentos frescos nos proveen elementos que para nuestra microbiota, o antiguamente decíamos nuestra flora intestinal, son altamente beneficiosos”.

“Todos sabemos que en el intestino grueso tenemos bacterias que habitan y pueden ser muy buenas o estar distorsionadas por lo cual a veces nos terminan haciendo mal según qué bacterias proliferan”, esgrimió Ghiglieri.

E indicó: “No sé sabe exactamente cuánto de cada uno tiene que haber, depende muchísimo de la alimentación de cada persona. Convengamos que los alimentos que nos proveen bacterias, como son los probióticos, en el caso nuestro serían los yogures o a través del kéfir que ahora está tan de moda y se ve muchísimo en las redes que hay gente que lo está vendiendo”.

“Eso nos aumenta muchísimo la cantidad de flora y nos está proveyendo de flora hacia nuestro intestino. Los alimentos frescos, tienen cáscara, semillas, nos brindan prebióticos, o sea, son precursores para formar esas bacterias”, resaltó la licenciada, y añadió: “Porque son alimentos que al no digerirse, como las cáscaras y las semillas, están pasando hacia el intestino grueso formando volumen de materia fecal lo cual es absolutamente saludable al mantener un ritmo evacuatorio normal. Todo esto, va a hacer que uno mejore muchísimo la flora intestinal”.

“Comenzar de golpe con este tipo de alimentación tiene una pequeña desventaja, que es acostumbrar al intestino a que empiece a digerir estos alimentos”, advirtió.

En tal sentido, remarcó: “A veces, los primeros tiempos, las primeras semanas, se tienen ciertas molestias como distención, gases, fermentación pero, a la larga el intestino, precisamente a través de las bacterias nos vamos acostumbrando, se van generando más bacterias y va mejorando la tolerancia a este tipo de alimentos”.

“Hay una enfermedad muy conocida, el colon irritable, que está demostrado más allá de ser una enfermedad psicosomática, cuando las personas tienen problemas o conflictos, se dice que el segundo cerebro es el intestino”, espetó Ghiglieri.

A este respecto, esbozó: “En el colon irritable se ve muy afectada la flora intestinal, esa microbiota que se aloja y que vive en el intestino grueso. Entonces, se busca cambiar la alimentación en estas personas para recomponer esa microbiota y empezar a tener mayores defensas”.

“Está demostrado que cuando más bacterias tenemos en el intestino, mejor formamos una mucosa en la pared del intestino que nos previene enfermedades infecciosas. Hasta incluso, el tema del coronavirus, muchísimos pacientes han tenido manifestaciones digestivas como diarrea”, puntualizó.

Además, sostuvo: “Cuando una persona tiene esa microbiota muy bien constituida, una buena pared mucosa, al coronavirus no se le permite alojarse en esa zona”.

“Todos hablamos de las personas que tienen más defensas o menos defensas, siempre pensamos estrictamente en la parte respiratoria pero francamente, en esta parte intestinal también intervienen porque hay unas proenzimas que son proinflamatorias, hacen que el cuerpo este más a la deriva, menos defendido de las infecciones a nivel general, incluso las respiratorias”, consignó la profesional.

Por último, mencionó: “Cuando mejoramos esa mucosa, hay menos enzimas proinflamatorias y por consiguiente el cuerpo está muchísimo más sano y mejor defendido”.

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