Hernán Ronsino: nueva novela en proceso y el estreno de Glaxo coincidente con su reedición en España

Hernán Ronsino: nueva novela en proceso y el estreno de Glaxo coincidente con su reedición en España
En diálogo con el programa “La Mañana del Centro”, emitido en Radio del Centro, el escritor chivilcoyano Hernán Ronsino repasó su presente creativo, el proceso de elaboración de una nueva novela, el impacto de los costos editoriales en el país y el recorrido internacional de la adaptación cinematográfica de su obra Glaxo.
¿En qué proyectos se encuentra trabajando actualmente y cómo es su proceso de escritura?
Me encuentro abocado desde hace un par de años a una nueva novela, un trabajo que transito de manera pausada y sin la exigencia de plazos editoriales inmediatos. “Es un proceso de trabajo lento que voy disfrutando poco a poco sin la presión de publicar, sin la urgencia de una fecha”, detalló Ronsino, diferenciando su método de aquellos compromisos que fijan entregas por contrato: “Yo eso no lo podría hacer de ninguna manera por la presión del tiempo y porque el proceso de escritura tiene su propia lógica y su temporalidad”.
¿Qué diferencias encuentra entre escribir un cuento y una novela?
Trazando una distinción entre los géneros literarios y comparando la novela con la disciplina física: “A diferencia del cuento, que lo podés escribir en una tarde porque son menos páginas y a veces sale de un tirón, una novela es un mecanismo que implica cierta disciplina por un lado y, por otro, una atención a lo que va pasando en el proceso. Es algo que uno va descubriendo mientras va sucediendo la escritura y no se puede hacer de a ratitos”.
Ronsino comparó esta constancia con la rutina de un deportista: “Es como jugar al fútbol. Si jugás cada seis meses un partidito vas a notar que no vas a llegar; la práctica es como estar alimentando el ejercicio de la escritura”.
Al evaluar el panorama literario del país, ¿cómo ve la relación entre la lectura y la situación económica actual?
-Existe una coexistencia entre la vitalidad de la lectura comunitaria y las dificultades económicas generales. Por un lado, destaca el florecimiento de espacios colectivos: “Siento que hay más interés por la lectura de autores contemporáneos, de literatura no necesariamente hipercomercial, que empieza a circular en un entramado en distintos lugares, provincias, clubes de lectura y grupos que se juntan para leer”.
En ese sentido, remarcó que en Chivilcoy existen iniciativas donde las personas se reúnen no para asistir a talleres de escritura, sino puntualmente a leer y debatir libros, una dinámica acompañada por el crecimiento sostenido de editoriales independientes y visibilizada año tras año en la Feria de Editores.
Sin embargo, esa escena convive con una profunda retracción económica en el mercado interno. Ronsino advirtió sobre el incremento en los costos y precios: “Lo que estamos notando ahora es lo que vive la economía argentina contemporánea, que es una gran crisis de consumo. Las novedades hoy en la Argentina están más caras que en España”.
Como ejemplo concreto, citó la reciente publicación de Glaxo en el país europeo: “El precio del libro en España es más barato que lo que vale en Argentina, y así lo podemos comparar con muchos productos. Lo que se produce acá está siendo en dólares mucho más alto de lo que se produce en otros países, y eso con sueldos que no son los mismos que los españoles”.
Frente a este costo en el acceso al libro en papel, ¿qué opina de las alternativas digitales y los proyectos públicos?
Frente a este encarecimiento en el acceso a los formatos físicos tradicionales, ponderó las alternativas digitales y las iniciativas de difusión pública. Recordó su vinculación con distintas editoriales como Eterna Cadencia, el sello infantil Limonero y el proyecto estatal Ediciones Bonaerenses, a través del cual publicó Antes de leer.
Sobre esta última propuesta de la provincia de Buenos Aires, destacó la posibilidad que tienen los lectores de acceder a descargas gratuitas de su catálogo, que incluye obras de autores como Haroldo Conti, Manuel Puig, Leopoldo Brizuela, además de antologías y recopilaciones de tradiciones culinarias regionales. Si bien admitió su apego al libro en papel, valoró la coexistencia con los formatos electrónicos.
-¿Cómo afectan la tecnología, la inmediatez y las redes sociales al trabajo del escritor y a la concentración de los lectores?
Durante la escritura resulta fundamental apartarse del ruido de la exposición pública y las redes sociales: “A la hora de escribir tenés que bajar ese sonido, porque esa urgencia y esa autopromoción no pueden estar; si están, se van a notar en lo que hacés”.
A la vez, reflexiona acerca de la dispersión cotidiana que provocan los dispositivos: “Dedicarle media hora a leer sin interrupción un texto parece como una utopía hoy. El espectador o el lector están siendo condicionados fuertemente por elementos que hace veinte o treinta años atrás no estaban de esa manera, en donde la concentración podía ser otra”. Planteó que esta interrupción continua afecta también el visionado de películas y series hogareñas, obligando a repensar el uso del tiempo personal.
¿Cómo maneja su trascendencia internacional, el reconocimiento y los premios al momento de escribir?
Ronsino respondió que, mantiene la misma vivencia que al principio: Aseguró que vive el proceso de escritura y de publicación exactamente igual que cuando sacó su primer libro.
Comentó que la publicación siempre le genera mucho estrés porque implica "soltar" la obra y enfrentarse a la mirada y lectura del público. Tener más o menos libros publicados o reconocimientos no cambia esa sensación.
“No escribo buscando premios: si bien valora mucho los reconocimientos porque son un mimo, es algo que no está esperando ni buscando cuando se sienta a trabajar”.
¿Pudo ver la adaptación cinematográfica de su novela Glaxo? ¿Cuál es su impresión sobre el resultado y el elenco?
Ronsino comentó que tuvo la oportunidad de ver la película terminada: “La vi hace un mes con parte del elenco; fue una experiencia muy hermosa, muy impresionante. Me gustó muchísimo lo que hicieron y hay un gran trabajo de producción”. Calificó la experiencia como hermosa e impresionante.
Destacó que el director hizo un gran trabajo porque “la película no es una copia literal del libro, sino que logró armar una obra propia que dialoga perfectamente con la novela”.
El autor ponderó la labor del director a cargo de la adaptación y del guión, aclarando que no intervino en los textos previos: “No fue una copia literal del libro, sino que armó su propia obra a partir del libro”. En el reparto sobresalen las actuaciones de Marcelo Subiotto en el rol del policía, Lali Espósito y la labor destacada del debutante Joaquín Bonadeo.
¿Cuál es el recorrido de la película y cómo se refleja Chivilcoy en ella?
El largometraje viene desarrollando un periplo por festivales internacionales: tras su paso por Toronto y su proyección en el Festival de San Sebastián, continuará su circuito en certámenes de Londres y Río de Janeiro, a la espera de precisiones sobre el estreno comercial en Argentina. La presentación coincidió además con la reedición de la novela en España durante septiembre.
Ronsino remarcó el fuerte anclaje de la película en Chivilcoy, con diálogos y carteles que nombran explícitamente a la ciudad y reconstrucciones de sitios como Don Pedrín, el Bar Mami y el Club Bermejo sobre la avenida Suárez. Con vistas al desembarco del filme a nivel local, el autor expresó su deseo de acompañar una eventual proyección comunitaria.
-¿La redición en España del Libro Glaxo estuvo relacionada a la llegada de la película a San Sebastián?
El escritor aclaró que la reedición en España estaba planificada desde el verano y que fue una pura coincidencia que “ocurra exactamente con el lanzamiento del film en San Sebastián”.
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