“Los docentes universitarios son los que menos aumento tuvieron de todo el sistema público, recibiendo un 1% cada dos o tres meses cuando la inflación ronda el 3%”
- 9 abr
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El Docente Universitario e Investigador del Conicet, Mauricio De Marzi describe con crudeza una realidad con clases interrumpidas por paros para reclamar por la puesta en práctica de la Ley de Financiamiento Universitario que permite recomponer salarios y un mejor funcionamiento educativo en cuanto a la calidad de enseñanza – aprendizaje.
En materia de investigación, De Marzi planteó que los proyectos se encuentran detenidos porque los equipos se están desintegrando y los que resisten no pueden avanzar por carencia de recursos.
Entrevistado en Radio del Centro, De Marzi puntualizó: “Estamos viviendo una situación muy complicada. En mi laboratorio me encuentro sufriendo una sangría importante en los últimos días, personas muy formadas de 10 o 15 años de trabajo como docente e investigador que se van al ámbito privado tratándose Recursos Humanos muy valiosos que se están perdiendo y cada vez será más difícil hablar de avances en materia de investigación porque los equipos se están desintegrando, no solamente en el ámbito universitario si no en muchos otros lugares también que se ocupan del desarrollo de conocimiento aunque forma parte de la realidad que nos atraviesa”.
-¿Cuan necesario es que puedan recomponerse salarios?
-El año anterior fue sancionada la Ley de Financiamiento Universitario que en líneas generales buscaba recomponer el salario a partir de la pérdida de poder adquisitivo que hubo en los últimos dos años que asciende a un 50%. Los docentes universitarios son los que menos aumento tuvieron de todo el sistema público, recibiendo 1% de incremento cada dos o tres meses cuando la inflación ronda el 3% aunque fue peor durante 2024.
El cálculo de la pérdida de poder adquisitivo supera en algunos casos, según la categoría o cargo, el 50% que intenta restablecer la nueva Ley de Financiamiento Universitario que se encuentra en funcionamiento pero el gobierno nacional desconoce constantemente sin ejecutarla, se presentaron medidas de amparo pero la Justicia no dio hizo caso omiso en primera y segunda instancia, ahora irá a la Corte Suprema aunque tengo entendido que por tradición no las trata. En el mientras tanto, el ejecutivo nacional debería estar cumpliendo con la Ley y la única oferta que recibimos hace meses atrás obedece a recomponer la perdida de 2025 que fue menor aunque en cuotas pero no aquello que va quedando en el camino mes a mes. Asimismo, se hace referencia de un aumento a fin de año cercano al 12%, seguimos retrocediendo en cuanto al poder adquisitivo y nos afecta tanto como docente e investigadores tanto en nuestra vida personal como asimismo desarrollo profesional.
-Mencionó que se está produciendo un desgranamiento de su laboratorio, ¿a qué obedece?...
-La realidad es que muchos docentes están dejando sus cargos ante la aparición de posibilidades laborales de menor exigencia permiten ganar lo mismo o más, quienes pueden se van del país a lugares donde son mejor valorados. En este momento, un becario de doctorado se encuentra ganando menos de 1 millón de pesos, persona que estudió 5 o 6 años una carrera de grado, se recibió de médico, bioquímico, biólogo e inició con el doctorado que es la formación más importante que puede tener un estudiante universitario a quien se paga con una beca teniendo solamente acceso a una obra social, ART y nada más. El promedio de edad indica que un estudiante se recibe a los 25 años y se va a doctorar a los 30 sin tener un sueldo fijo en blanco ganando menos de 1 millón o en su defecto con un cargo docente $ 1.100.000, imposible poder retenerlo pese a la cantidad de argumentos que se puedan esgrimir para tratar de convencerlos en cuanto a lo profesional, el impacto de lo que hacemos, la carrera que se pueda desarrollar nacional o internacionalmente pero cuando vamos a la parte remunerativa es muy difícil poder retenerlo ni me animo a intentarlo.
La situación es muy complicada y genera un proceso de selección negativa porque quien se va generalmente tiene más antecedentes y estamos perdiendo a la gente más formada. Asimismo, nos sucede que los estudiantes egresan de la Universidad y ya no quieren hacer investigación vislumbrado que no habrá futuro e incluso abandonan antes del doctorado o en su defecto se doctoran pero no quieren seguir porque continuará ganando lo mismo o aún peor. Ocurre que es fácil irse del sistema pero muy difícil volver a recomponerlo y formar porque una persona con 10 años de experiencia que emigra implica una década más para poder recuperarla.
Con respecto a mis becarios algunos están planteando irse aunque ahora se quedan para terminar el doctorado y tener ese título para disponer de mayores posibilidades para luego continuar con su carrera en el exterior.
-¿Cómo repercute lo que está sucediendo en profesionales de mayor trayectoria?
-A las personas que contamos con una trayectoria más cercanas a la jubilación y duele mucho tener problemas para llegar a fin de mes con 30 años de experiencia, a los 21 ya estaba trabajando en la Universidad y haciendo investigación, entonces me planteo si vale la pena tirar por la borda toda la tarea realizada luego de pasar años de muchas complicaciones como 2001, la pandemia con equipos que se desarmaron; siempre está la esperanza de atravesar una nueva tormenta y después recuperarnos aunque para los más jóvenes puede ser la primera con una dinámica distinta a la nuestra con egresados que tienen como objetivo vivir la vida porque el tiempo es corto a diferencia de generaciones como la mía que planificaban pero ahora no sucede tanto y ocurre lo mismo con las profesiones debido a que les puede gustar mucho desempeñar una labor pero si le pagan más en otro lado para allá se irá siendo más difícil tomar esa clase de decisión para quienes ya tenemos una carrera más prolongada. La cuestión no es solamente cómo estamos hoy si no las perspectivas para los próximos años y no son buenas, es lo que está generando una ola de desilusión y quienes no se van son los que tienen un poquito de esperanza para que la situación de acomode, resisten o los que pretenden generar mayores antecedentes antes de irse; hoy no es un problema de vocación es un problema económico y no hay vocación que valga.
-¿La voluntad política puede revertir la situación que nos comenta?
-La voluntad política de recomponer sueldos es fundamental para revertir la sangría que se está produciendo y que alcance para vivir porque está claro que cuando decidimos convertirnos en investigadores no lo hicimos para ser millonarios pero tampoco para tener salarios por debajo de la línea de la pobreza; una cosa es no aspirar a ser millonarios por algo que llena el espíritu y genera satisfacciones con resultados que puedan ayudar a la gente pero con el limitante que el 20 de cada mes nos quedamos sin dinero. Tampoco alcanza tener un buen sueldo si no existe un financiamiento para investigar y no se pueden comprar reactivos, no se puede tener becarios, no hay nada para hacer, se requiere de un equilibrio pero en este momento los proyectos se achican cada vez más.
Es una lástima lo que está pasando porque tenemos un montón de áreas de desarrollo del conocimiento, haciendo punta en un montón de áreas donde el sistema científico argentino es uno de los más importantes de América y top en el mundo por toda su dinámica pero si no hay un financiamiento que sea suficiente es imposible desarrollar una investigación y actualmente el que tenemos está todo asociado a empresas para que éstas se lleven el beneficio.






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