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Natalia González: “El abordaje tiene que ser desde lo territorial y no desde un escritorio”



Natalia González, referente social de nuestra ciudad y miembro del Partido del Dialogo (que integra la alianza Juntos) manifestó su preocupación y la necesidad de buscar herramientas para lograr tender soluciones a aquello que entiende hoy en día es un tema sumamente alarmante como la salud mental en general.

Para profundizar en su inquietud, entrevistamos en Radio del Centro a Natalia González así conocer su perspectiva en cuanto al abordaje en la temática principalmente en los barrios de la ciudad.

-¿Por qué el Partido del Diálogo y la parte social?

-Trabajo en la parte social desde lo individual y cuando me convocó Eugenia Gandolfo, en el inicio del Partido del Dialogo en Chivilcoy para trabajar, me atrapó mucho la visión que tiene el grupo, compartíamos una misma forma de desarrollar la tarea y empecé a formar parte de una tarea en conjunto más enfocada en mi caso a la parte social.

Cuando comencé a trabajar en la parte social encontré que me faltaban herramientas porque con las buenas intenciones solamente no alcanza, es una parte pero se precisa de la capacitación así que estudié Psicología Social en el Centro Psicosocial Argentino y también de Acompañante Terapéutica que me brindó otra perspectiva como asimismo esas herramientas que estaba necesitando. El hecho de realizar una labor interdisciplinaria también es muy importante y mucho mejor ante el abordar diferentes problemáticas que puedan presentarse.

-¿La pandemia cuánto influyó en la salud mental?

-En realidad fueron muchas variables que convergieron en este último tiempo y la pandemia hizo visible una realidad que ya veníamos viviendo. La salud mental es muy importante y se requiere trabajarla desde políticas públicas. Con una sola charla o tarde de encuentro no se puede hacer demasiado pero es el puntapié para arrancar porque se necesita trabajar en comisiones, se precisa del apoyo del estado, entre otras cosas.

En ocasiones implicó el quedarse en casa con el abusador, con el violento y esa persona estaba atada al no tener el acompañamiento de otros sectores. A veces no es necesario irse a un consumo problemático o situación de violencia o abuso en cuanto a dificultad sino que puede ser un trastorno de ansiedad muy pegado a la depresión, sí se trabaja en lo primario también se puede prevenir el resto.

-¿La realidad en los barrios?

-En lo individual atravesé por ciertas situaciones en los barrios donde trabajo y recurrí, a través de contactos tanto públicos como privados, a una asistencia pero en realidad la manera de desarrollar una labor debe ser desde lo estatal y no con las buenas intenciones aisladas de una persona. Se requiere un equipo interdisciplinario y una tarea sin banderías políticas porque es ya es una cuestión más genérica.

Me motivó a escribir la nota en los temas de los barrios porque si bien la salud mental es algo transversal que como sociedad nos afecta a todos, en los barrios está muy naturalizado y existe mucho desconocimiento en cuanto al tema. Hay aspectos que de por sí naturalizan y no llegan a abordarla, se necesita intervenir en tal sentido y el sistema público se encuentra colapsado en relación a que cuando se llega a una consulta ya puede ocurrir un suicidio.

-¿La ley de salud mental?

-Partiendo que la ley de salud mental expresa no poder internar a una persona en contra de su voluntad cuando sabemos que en los temas de consumo problemático la voluntad está viciada, no está libre la voluntad de la persona y por lo tanto, existe una traba para poder abordar a esa dificultad. Además, no se cuenta con la cantidad de profesionales que se requiere para poder llevar a cabo un trabajo en consecuencia.

En los barrios son muchos los derechos infringidos y la salud mental siempre queda como en un tercer plano.

-¿Hay que educar a la población en cuanto a las alertas que puede emitir una persona?

-Se necesita educar a la población y llegada con mayor información para que puedan estar atentos a las señales que emiten todas las personas así poder intervenir y mínimamente realizar una escucha abierta sin juicios, sin condena y mucha empatía, ponerse en el lugar del otro porque en ocasiones vamos y decimos toda la verdad sobre el prójimo pero la verdad sin empatía es crueldad. Suele ocurrir mucho en los barrios que existe el juicio y la condena pero nos olvidamos que ante todo son personas principalmente, son personas en condición de consumo problemático, en condición de delincuencia, son personas y es la condición que nos hace iguales.

-¿Cómo actuamos con una persona que tiene los problemas descriptos?

-Hay que acompañar a esa persona a un centro de salud mental, a la consulta. Primeramente se precisa tener una charla abierta, una escucha con la persona y comprometerse con ella porque con la derivación solamente no alcanza de no proporcionarle un acompañamiento posterior. En una persona con una determinada problemática ante todo surgirá la negación, por eso hay que acompañarla no solamente a la consulta sino que debe ser integral. Lo ideal es trabajar en comisiones: la comisión del abordaje primario, profesionales también que pueden realizar ese acompañamiento.

Tenemos que enfocarnos más en las señales con el propósito de poder ayudar y en algún momento que también nos puedan ayudar a nosotros porque nadie exento que pueda sucedernos y mucho más teniendo en cuenta el antes y después que significó el confinamiento.

-¿El abordaje cómo debería realizarse?

-El abordaje tiene que ser desde lo territorial y no desde un escritorio, tenemos que salir a recorrer, trabajar en comisiones y si hay gente justamente realizando una labor en los barrios tenemos que sumarnos para que esa tarea sea interdisciplinaria para poder mínimamente hacer una derivación, tener acompañamiento de otros ámbitos también, aunque insisto que es una cuestión de políticas públicas de salud no se puede únicamente desarrollar con lo local sino que precisamos leyes que nos amparen.

Hay que visibilizar las distintas realidades y de hecho, uno de los motivos por el que salí de mi zona de confort y preguntarme qué podemos hacer, el hecho que varios desconocen las situaciones que están ocurriendo en distintos barrios.

Hay instituciones, ONGs que desarrollan tareas importantes en los barrios, con las que se hace el relevamiento desde lo individual en cuanto a los diferentes casos, me hacen un lugar pero nos encontramos siempre con la misma problemática en cuanto a la escasez de profesionales, los turnos muy lejos y suelen ocurrir cosas en ese período de tiempo.

-¿Hay que fijarse más en la otra persona?

-Tenemos que partir desde la empatía, el amor, las buenas intenciones de hacer algo con el prójimo y después comprometernos con la ayuda, requiere tiempo y estamos con muchas horas de trabajo encima pero tiene que importarnos más el prójimo.

Hay que capitalizar la culpa y cambiarla por la responsabilidad. Todos somos responsables, vivimos en comunidad y aquello que le ocurre a la persona de al lado termina afectándome de una u otra manera. Esa culpa y esa responsabilidad hay que capitalizarla para ponernos al servicio del otro simplemente con escuchar al vecino, a un familiar, a un adulto mayor que ya puede resultar muy importante.




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