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“No tiene ningún sentido continuar encerrando más chicos si no existe un cambio real para con ellos a partir de su paso por un instituto”

  • 26 feb
  • 6 Min. de lectura

El Régimen Penal Juvenil se tratará el viernes junto a la reforma laboral en el Senado de la Nación.

El oficialismo de La Libertad Avanza y sus aliados lograron que el Senado discuta este viernes la baja de la punibilidad a los 14 años y ratifique (o no) la reforma laboral.

Además de bajar la edad de imputabilidad, el proyecto de Régimen Penal Juvenil establece penas máximas de 15 años, con la posibilidad de libertad condicional al alcanzar los dos tercios de la condena. Cuando las condenas establecidas sean de hasta 3 años, o de entre 3 y hasta 10 años pero que no impliquen un delito de gravedad, se reemplazará la privación de la libertad por otras penalidades, como las amonestaciones; la prohibición del contacto con la víctima, conducción de vehículos, asistencia a determinados establecimientos recreativos y a la salida del país; y la prestación del servicio a la comunidad.

En la búsqueda de opiniones acerca de la Ley que están tratando los legisladores, consultamos en La Mañana del Centro a la Dra. Ana Paula Martorelli, abogada penalista y especialista en Derecho de Familia, considerando que la discusión técnica no debería centrarse en cuántos años tiene el joven, sino sobre su capacidad para comprender la criminalidad del acto.

“Estamos poniendo el foco únicamente en una franja etaria, en un número, y estamos perdiendo el debate que debería tener una reforma integral. Hoy se cuestiona bajar la edad para atribuirle al chico la capacidad jurídica de comprender sus actos”, planteó la profesional, e indicó: “Un chico de 10 años tiene la capacidad de comprender que lo que hizo está mal. El problema es que, como actualmente son inimputables bajo la ley vigente, se generan abusos por parte de bandas narcos, de estafas o autopartes que los reclutan porque saben que no recibirán una pena”.

Con respecto a la edad, Martorelli esgrimió que, “siempre nos va a dejar un vacío. Si bajamos el límite a los 14 años, corremos el riesgo de que las bandas criminales empiecen a reclutar chicos de 12. Si nos centramos únicamente en un número, el reproche de la sociedad siempre tendrá un sabor a poco, porque el foco debe estar en desarticular el sistema que utiliza a los menores y no solo en mover la barrera de la punibilidad”.

 

-¿Qué pasará una vez aprobado el Régimen Penal Juvenil?

-Una vez aprobada la Ley no sabremos como implementarla, no por falta de conocimientos o tecnicismos si no que al momento de poder llevarla a cabo son varias las cuestiones que no se están debatiendo y demandarán un tiempo como ocurre con cualquier cambio para que se pueda aplicar de manera efectiva.

En este caso, se dio un plazo de 180 días antes que se aplique la Ley pero continúan siendo pocos para que todo el aparato judicial empiece a funcionar de manera adecuada, no solamente que los abogados podamos ajustarnos a nuevos artículos y a todo un criterio paradigmático distinto porque hay más cuestiones de fondo que no se están debatiendo pese a que son necesarias como herramientas para poder llevar a cabo un caso de los que se busca contemplar.

Actualmente tenemos un tratamiento especial para los jóvenes de entre 16 y 18 años que ahora tendremos que aplicar una franja etaria distinta. El modelo de la manera que se encuentra actualmente y con el Régimen Penal Juvenil será más de lo mismo porque lo estipulado hasta ahora no funciona pero no sucederá que automáticamente a partir de una nueva ley sí se pueda aplicar, entonces al momento de trabajar los abogados estamos haciendo equilibrio entre una cosa y otra.

 

-¿Tenemos centros preparados para alojar y reformar a jóvenes que delinquen?

-Los institutos de menores de régimen abierto o cerrado no cumplen la función que deberían porque la mayoría tienen puertas abiertas, no se desempeñan con los equipos interdisciplinarios que se requiere a tal fin, tampoco es un lugar de reinserción social cuando debería ser el principal propósito o por los menos puedan tomar conciencia de lo que hicieron comprendiendo que obraron mal y consiga revertirse. No tiene ningún sentido continuar encerrando más chicos si no existe un cambio real para con ellos a partir de su paso por un instituto sin ser utópicos pensando que todos puedan llegar a tener una vida distinta pero al menos proporcionarles las herramientas.

En este momento, contamos con un joven de 16 años en un instituto de menores y por un delito cometido debe permanecer institucionalizado pero la verdad es que luego vuelve peor a la sociedad porque en algunos casos se encuentran hacinados, en condiciones marginales donde siempre recaen los más pobres y vulnerables, por eso después no consiguen reinsertarse en la sociedad como debería suceder, al contrario se potencian en sus hábitos delictivos.

 

-¿Coincide que ante un delito de adulto tiene que aplicarse una pena de adulto?

-No todas las jurisdicciones y departamentos judiciales del país cuentan con Juzgados Penales Juveniles como así tampoco fiscales preparados, termina actuando un sistema de adultos que está preparado en tal sentido y no se puede tratar a un adolescente como un mayor de edad. El planteo de delito de adulto, pena de adulto no es aplicable cuando hoy la pena de adulto no se cumple en el adulto por un montón de cuestiones pero ahora se exige que se imponga un castigo de las mismas características. En ocasiones, las penas no se cumplen o demoran un tiempo de aplicación porque los procesos judiciales son muy lentos hasta que se llega a juicio y surge el fallo donde incluso tenemos personas privadas de su libertad aumentando la población penitenciaria con personas que no están cumpliendo una condena si no que están esperando ese juicio; si se pretende replicar el mismo procedimiento en adolescentes tendremos lugares de hacinamiento para jóvenes.

En caso de querer realmente resarcir un daño que se comete en la sociedad tenemos que dar herramientas y hacer que funcione también hay que enfocarse en la prevención porque cuando concurrimos a la justicia significa que el estado falló y ya se llegó tarde.

 

-¿Qué aspectos a tener en cuenta cuando un menor de edad comete un delito?

-En algunos casos, no podemos responsabilizar a las madres o padres porque probablemente muchos de los adolescentes que caen en la delincuencia, consumos problemáticas son quienes no tienen una familia de contención independientemente de su formación; la familia se convierte en el primer instituto que falta o que falla, aquello que sucede en el presente con los menores de 16 años cuando son trasladados a una dependencia policial tienen que llamarse a los padres para que vayan a buscarlos porque no pueden permanecer por mucho tiempo pero son varios quienes no tienen esa familia y de hecho, nunca estuvo en esa formación. Por lo tanto, se mezclan muchas cuestiones que exceden a lo policial donde tenemos que evaluar lo sociológico, antropológico y hacer un trabajo en equipo al respecto pero no encasillarse en que bajar la edad de imputabilidad a los 14 años implica el combatir la inseguridad porque no es hacer prevención y no se puede combatir a la violencia con más violencia como pretende hacer el estado.

La prevención tiene que hacerse mucho antes para conocer qué está pasando con ese joven que delinque y si detrás hay también alguna red delictiva que lo utiliza aprovechando su edad e incluso vulnerabilidad social: sin vivienda digna, sin acceso a la educación, a la salud, a una alimentación adecuada y encima recae en las adicciones con una cuestión de salud mental que debe tenerse muy en cuenta.

 

 -¿Bajar la edad de imputabilidad es una solución a la inseguridad?

-Se puede bajar a 14, 13, 12 años pero si actualmente no funciona en 16 cuando se baje a 14, teniendo en cuenta la manera que se está actuando en este momento, tampoco se vislumbrará ningún cambio para bien; si un joven de 15, 16 o 17 años está cometiendo delitos que ocupan la menor porción en cuanto a su gravedad pero igualmente hay que dar una respuesta porque el joven que llega a un homicidio no es porque un día se levantó con ganas de matar a alguien si no que ya viene cometiendo una serie de ilícitos menores desde hace mucho tiempo y por eso, termina siendo una consecuencia debido a que no actuó en prevención, tampoco en contención de ese chico y ahora a los 14 se los quiere encerrar pero sin preguntarse qué se puede hacer para articular distintas políticas que a futuro puedan evitar una muerte y tener que institucionalizar a un menor de edad.


 
 
 

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