La accesibilidad y la ciudad del futuro

La accesibilidad y la ciudad del futuro
Me pasé la vida reclamando accesibilidad y todavía lo sigo
haciendo.
Calles, veredas, baños, entradas a edificios públicos: todo fue y
sigue siendo materia de mis críticas cuando no reúne las
condiciones necesarias para que todos podamos utilizarlos.
Durante mucho tiempo sentí que reclamaba algo personal. Con
los años comprendí que la accesibilidad no es un beneficio
para unos pocos, sino una necesidad del conjunto de la
sociedad.
La “batalla” no siempre me puso en situación de ganador. Pero
hoy aparece un argumento que debería interpelar a quienes
todavía no comprenden la importancia de construir ciudades
accesibles.
Ese argumento se llama modernidad.
El futuro está llegando y traerá nuevas formas de movilidad.
Los vehículos autónomos ya no pertenecen exclusivamente a
la ciencia ficción. Pequeños vehículos sin conductor podrán
circular por las veredas transportando mercaderías y realizando
lo tareas de reparto.
Pero surge una contradicción: pretendemos incorporar
tecnología del futuro sobre ciudades que todavía no
resolvieron problemas básicos del presente.
Un vehículo autónomo no podrá superar una vereda sin
rampas, un cordón inaccesible, un desnivel o un obstáculo que
interrumpa su recorrido.
La accesibilidad, entonces, deja de ser solamente una cuestión
vinculada con los derechos de las personas con discapacidad.
También se convierte en una condición de la ciudad moderna.
Construir una rampa no significa solamente permitir que
alguien en silla de ruedas pueda cruzar una calle. Significa
preparar nuestras ciudades para el mundo que viene.
La accesibilidad no es una demanda del pasado que
todavía no resolvimos. Es una necesidad del futuro que ya
está llegando.
Por Luis María Mariano
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