Patricia Fernández: “Los tiempos deben cumplirse antes de llevar la vacuna a la población general"

La Bioquímica, Patricia Fernández, explicó los procesos de una vacuna o un medicamento que deba llegar masivamente a la población ante la requisitoria de ‘La Mañana del Centro’.

“La vacuna como cualquier medicamento que vaya a ser aplicado a la población general debe tener ciertos estudios realizados porque la premisa siempre es que un nuevo medicamento no cause daños a las personas”, señaló Fernández.

“Son mínimamente cuatro las fases que debe cumplir un medicamento, una primera fase que es la preclínica que comprende todo lo que es el diseño del medicamento más los primeros estudios en los animales, no en una sola especie sino en distintas etapas de la escala zoológica”, comentó, y agregó: “El estudio debe realizarse en monos, ratones y de acuerdo al efecto del medicamento se busca un animal que más se parezca en el metabolismo al ser humano”.

“En los animales se evalúa el efecto del medicamento, que sea efectivo y cumpla que con aquello que se desea. También evaluar que no haga daños. Por lo tanto, deben observarse tanto los efectos beneficiosos como los efectos adversos”, consignó la profesional.

E indicó: “Los efectos adversos en los animales pueden ser al corto, mediano o largo plazo, debido a que los animales muchas veces no tienen la misma esperanza de vida que los seres humanos, se observan los efectos adversos en más corto plazo”.

“Al menos un año en ratones debe observarse que no produzca efectos adversos como enfermedades autoinmunes que son de más largo plazo como cánceres o teratogénesis en las embarazadas para que los fetos no sufran daños y después pasar otro animal en la escala zoológica más cercano al ser humano para observar los mismos efectos”, esgrimió.

Y puntualizó: “Los tiempos de observación no pueden acortarse, si se puede proceder más rápidamente en la fase de diseño porque la tecnología está más avanzada”.

“Una vez que el medicamento supera la fase preclínica, pasan a realizarse los estudios en un grupo reducido de seres humanos, alrededor de un centenar a quienes se suministran los medicamentos para comprobar si produce los efectos deseados y además los efectos a corto mediano y largo plazo”, explicó Fernández.

Asimismo, añadió: “En este caso, llevamos pocos meses de la pandemia y por lo tanto, los tiempos de observación tendrían que prolongarse porque la tecnología no puede acortarlos”.

“Tenemos el ejemplo de la vacuna de Oxford de AstraZeneca que produjo un efecto adverso a un plazo bastante corto como la mielitis transversa que es una enfermedad incapacitante y permanente”, advirtió, y apuntó: “Suspendieron los estudios por unos días, siguieron, produciéndose otra milietis adversa y luego una muerte en efectos a corto y mediano plazo”.

“Los tiempos deben cumplirse antes de llevar la vacuna a la población general, estamos salteando etapas y no corresponde”, enfatizó, y subrayó: “Amén que el fabricante del medicamento exprese que está todo bien sino estuvo observando los efectos durante este tiempo no puede afirmar que el medicamento es seguro”.

“Además de tratarse de un medicamento experimental que se había realizado anteriormente, esta inmunización consiste en dos dosis: una de ellas con un adenovirus humano, un virus que generalmente enferma a las personas que se encuentra alterado genéticamente de la misma manera que ocurre con las semillas transgénicas. A este adenovirus humano se lo alteró genéticamente”, manifestó.

Acto seguido, remarcó: “No tenemos demasiada información y de acuerdo a lo que poco que encontré, el adenovirus inicial sería inyectado con la primera dosis haciendo una especie de injerto que pusieron dentro del adenovirus y colocaron genes del coronavirus nuevo, cortando el material genético del virus e insertaron material genético del otro virus”.

“Por lo tanto es absolutamente transgénico e irá inyectado, una vía que aducen no ingresa el virus de la pandemia que en este caso ingresaría por vía respiratoria”, esbozó, y precisó: “Por lo tanto, se utiliza otra vía de administración y hace que los millones de adenovirus que nos inyectan en una sola dosis ingresen a nuestro organismo saltándose un montón de barreras para hacer contacto con un receptor”.

“Todos los virus que ingresan a nuestro organismo y pueden producirnos alguna patología deben tener una puerta que de ingreso a nuestras células, si esa puerta no está el virus no puede entrar. La puerta es diferente para cada tipo de virus”, amplió Fernández.

En tal sentido, detalló: “La puerta posee una cerradura, pero el virus con una llave que posee, la abre e ingresa nuestras células y nos parasita haciendo copias de sí mismo como todo organismo busca la supervivencia de la especie, la autoreplicación en este caso”.

“También pueden ingresar por las células fagocíticas de nuestro sistema inmune, cuando éstas detectan que un material extraño ingresó a nuestro organismo lo reconocen como tal y se comen, lo procesan y reducen a pequeños trozos, matándolo”, expresó.

Además, especificó: “A una parte, estas células lo anclan a su membrana para mostrar a otras del sistema inmune que en unos días empiezan a producir anticuerpos y comienzan a formarse células que nos brindarán la inmunidad”.

“Este virus sería como un ‘caballo de troya’ que ingresa a nuestras células, engañándolas, para en lugar de reproducir al virus que nos inyectaron no se puedan replicar a sí mismos; sin embargo irán a cortar nuestro genoma como siempre ocurre, este virus artificial empezando a producir cosas de los genes que le hayan dejado o incorporado en este caso un gen de la proteína S 1 de este coronavirus que sería la llave que abre la cerradura de nuestras células para parasitar”, expuso.

Por último, sostuvo: “No me vacunaría porque debe estar completa la fase 3 y lleva años, no tenemos ninguna garantía que no pueda producir algún efecto adverso muy grande”.

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