
El coleccionismo local se consolida con proyectos y nuevas temáticas: desde la filatelia a los frascos de perfume
Tras la realización de la decimoquinta muestra anual de coleccionistas de Chivilcoy en las instalaciones del Centro Vasco, los integrantes de este espacio continúan visibilizando una actividad que reúne diversas disciplinas, despierta el asombro y convoca a vecinos de distintas generaciones. En esta oportunidad, José Luis Ghiglieri y Gilda Reyna compartieron detalles sobre sus colecciones personales, el minucioso trabajo que demanda la preservación y clasificación de las piezas, y los importantes avances institucionales que lleva adelante la agrupación local.
La tradicional exposición de Chivilcoy se lleva a cabo de manera ininterrumpida durante la primera semana de octubre. La muestra permitió desplegar un variado abanico de objetos que abarcó desde piezas históricas hasta colecciones orientadas al diseño contemporáneo y temáticas singulares, consolidándose como una de las citas culturales y comunitarias más convocantes de la ciudad.
En el caso de José Luis Ghiglieri, su labor se centra en la filatelia, una afición que nació durante su infancia en la Escuela Integral a partir de las clases y talleres que brindaba los sábados a la tarde el reconocido filatelista Ricardo Pittelli, quien además les regalaba estampillas. Aunque las obligaciones con el trabajo y familiares postergaron la práctica durante años, el vecino siempre tuvo presente retomar el pasatiempo al momento de retirarse de la actividad laboral más activa. Fue así que, tras jubilarse hace cuatro años, volvió de lleno a la actividad y formalizó su vínculo con el grupo de coleccionistas chivilcoyanos, al que ya conocía por su paso de seis años como consejero escolar en el Museo del Consejo Escolar.
A lo largo de sus tres años consecutivos de participación en las muestras locales, Ghiglieri presentó selecciones dedicadas a los mundiales de fútbol y los Juegos Olímpicos, mientras que en la reciente edición expuso una exhaustiva clasificación temática sobre animales. Esta última propuesta incluyó una división por hábitat, alimentación y condición biológica (vertebrados e invertebrados), un sector exclusivo destinado a la fauna argentina y carpetas con ejemplares de todo el mundo. Además de investigar cada emisión mediante herramientas digitales para conocer su origen, papel y valor, Ghiglieri se capacita con un nutrido grupo de filatelistas de Luján y adquiere piezas en viajes a Buenos Aires, Mar del Plata y Córdoba.
Actualmente, Ghiglieri trabaja intensamente en completar la colección argentina, una tarea sumamente compleja que abarca más de 10.000 sellos postales. Entre las piezas más destacadas que atesora se encuentra la primera estampilla emitida en el país, creada en la provincia de Corrientes en 1856 con la figura de la diosa Ceres. Asimismo, conserva colecciones de flora, la historia del automovilismo —temática que proyecta exhibir próximamente— y series internacionales de gran magnitud, entre las que sobresalen más de 5.000 piezas de Alemania, además de colecciones de España, Estados Unidos y países de Medio Oriente. Sobre esta última región, recordó haber realizado una muestra en Alberti enfocada en la estructura y costumbres de Arabia Saudita. Su tarea cotidiana se complementa en Chivilcoy con el intercambio y préstamo solidario de álbumes junto a colegas locales como Luis Mare y Juan José Ascheri.
Por su parte, Gilda Reyna incursionó formalmente en las exposiciones con una colección orientada a frascos y contenedores de perfumes. Según relató, su acercamiento al ambiente se dio de manera progresiva acompañando las actividades del grupo, hasta que los propios coleccionistas la incentivaron a revisar qué objetos guardaba por gusto personal. De ese modo comprendió que el hábito de conservar envases atractivos constituía el punto de partida de una colección formal. Reyna detalló que la evolución de estos recipientes abarca desde sus orígenes religiosos vinculados a ritos de momificación hasta su transformación en artículos de belleza y cuidado estético.
Dentro de su selección, la pieza más antigua data de 1932 y corresponde a un perfumero de porcelana, un tipo de recipiente genérico que no pertenecía a una fragancia específica y que requería ser recargado. La coleccionista remarcó el profundo valor afectivo que rodea a estos objetos, señalando que en muchas oportunidades recibe donaciones de personas que prefieren ceder recuerdos familiares o piezas heredadas para que sean preservadas y exhibidas en una vitrina en lugar de ser descartadas por las nuevas generaciones.
Respecto a las características del coleccionismo contemporáneo de frascos, Reyna explicó que, a diferencia de los modelos antiguos que solían presentar formatos clásicos y labrados similares, el mercado actual compite fuertemente a través del diseño y la vistosidad del embalaje. En esa línea, puntualizó el fuerte avance de los perfumes de origen árabe, cuyos envases destacan por su peso, materiales extravagantes y complejidad visual, llegando en ocasiones a tener un costo de fabricación superior al de la propia fragancia que contienen.
Ambos coincidieron en definir al coleccionismo como un enriquecedor cable a tierra frente a las exigencias de la rutina diaria. Durante las jornadas de muestra, asumen además un compromiso pedagógico frente al público infantil y juvenil. Ante chicos para quienes las cartas y los sellos postales resultan elementos desconocidos o meras figuritas del pasado, los coleccionistas brindan explicaciones dinámicas y accesibles para transmitir la historia de la correspondencia y el propósito de cada elemento.
En el plano institucional, la agrupación de coleccionistas celebra notables avances en infraestructura. Ghiglieri, en su rol de miembro de la comisión directiva, informó que en los últimos días se completó la renovación total del techo de chapa y la colocación del cielorraso en la sede propia, lo que permitirá proyectar la inauguración formal de las instalaciones a corto plazo. A su vez, la entidad sigue con gran expectativa el proyecto legislativo para declarar a Chivilcoy como Capital Nacional del Coleccionismo, iniciativa que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y aguarda su tratamiento definitivo en el Senado de la Nación. De cara al futuro, la comisión se propone sumar e integrar a otros sectores locales vinculados a la conservación histórica, entre ellos las agrupaciones de autos y motos antiguas, consolidando una red comunitaria que continúa expandiéndose.
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