Silvana Torres y un elenco juvenil presentaron la obra ‘El Visitante’ en Teatro El Chasqui: pasaron alrededor de 1000 espectadores en una semana

Silvana Torres y un elenco juvenil presentaron la obra ‘El Visitante’ en Teatro El Chasqui: pasaron alrededor de 1000 espectadores en una semana
La propuesta escénica, enmarcada en el "Proyecto Escuelas", reunió a cerca de mil espectadores entre funciones escolares y de público general, consolidando un puente fundamental entre la dramaturgia local y los estudiantes secundarios de Chivilcoy.
La sala del Teatro El Chasqui de Chivilcoy volvió a convertirse en un espacio privilegiado de encuentro pedagógico y cultural con la exitosa puesta en escena de la obra El Visitante. Bajo la dirección y adaptación teatral de la profesora Silvana Torres, un elenco integrado por cinco jóvenes actores llevó adelante una intensa semana de funciones orientada primordialmente a contingentes escolares de distintos establecimientos secundarios de la ciudad. El ciclo, que contó con dos presentaciones diarias en horarios matutino y vespertino, culminó con una emotiva función abierta a la comunidad y a los adolescentes que desearon sumarse fuera del ámbito estrictamente escolar.
La iniciativa teatral no constituye un hecho aislado, sino que se enmarca dentro de un proyecto de vinculación comunitaria de largo alcance que comenzó a gestarse en 2017 y que el próximo año alcanzará su décimo aniversario. Según detalló la propia Silvana Torres, el espíritu central de la propuesta consiste en generar un canal directo y sostenido entre las instituciones educativas y el ámbito escénico, permitiendo que centenares de alumnos tengan una aproximación viva, transformadora y directa a la dramaturgia contemporánea. A lo largo de la semana de representaciones, más de setecientos estudiantes colmaron las instalaciones de la histórica sala local, consolidando una concurrencia masiva que agotó localidades en prácticamente todas las jornadas programadas.
El texto representado corresponde a una cuidada adaptación de la novela homónima de la célebre autora argentina Alma Maritano, primer volumen de una recordada saga de cinco libros de literatura juvenil que ha marcado a diversas generaciones. La directora explicó que la elección de este material responde a una conexión personal que data de su propia etapa como estudiante secundaria, cuando la lectura de dichas páginas le dejó una huella perdurable y significativa. Con el correr de los años, aquel impacto literario maduró hasta plasmarse en una dramatización pensada especialmente para generar identificación con las vivencias, problemáticas e inquietudes de los jóvenes espectadores chivilcoyanos.
La dramaturgia recrea con sensibilidad los conflictos, las tensiones, los dilemas morales y los vínculos cotidianos propios de la adolescencia. En la adaptación ideada por Torres, la narrativa incorpora como recurso escénico a una figura relatora que oficia de puente dinámico entre las distintas secuencias de la trama. Dicha función estuvo a cargo de la actriz Lucila De Stéfano, quien señaló que su personaje tuvo un carácter metafórico y conductor: aunque no pertenece de manera literal a la novela original, guía el desarrollo de las situaciones y contextualiza las encrucijadas que atraviesan los protagonistas frente a la mirada del público.
El elenco protagónico se completó con la destacada labor de Santino Saraniche López, Benicio Incógnito Gallardo, Delfina Olmos y Daira Alves, quienes compartieron detalles sobre el proceso de construcción de sus respectivos personajes y las profundas vivencias que implica subirse a las tablas ante compañeros de su misma franja etaria.
Alves encarnó a Josefina, un rol que describió como empático y reflexivo dentro del grupo de pares, caracterizado por el intento constante de no dejarse llevar por los prejuicios ni por los comentarios ajenos, aunque en reiteradas ocasiones se enfrenta a contradicciones internas que enriquecen el desarrollo dramático.
Por su parte, los actores varones del conjunto destacaron el contraste y la complementariedad entre sus personalidades y las características de los roles asignados. Mientras que Gallardo abordó a un protagonista reservado e inexpresivo que evita exteriorizar sus emociones para encajar en el entorno social, Saraniche López asumió un papel que requirió un despliegue de expresividad corporal y actoral más extrovertido. A su vez, Olmos repasó la evolución de su personaje frente al eje del conflicto, transitando desde el rechazo inicial cargado de juicios apresurados hasta la comprensión y la consolidación de un lazo de amistad sincero.
La dinámica de presentar un espectáculo teatral protagonizado por adolescentes para una platea conformada por sus propios pares representó un desafío de gran magnitud. Los jóvenes intérpretes coincidieron en remarcar el clima de expectación inicial que suele presentarse en la sala, con la lógica efervescencia de los grupos escolares antes de que comience cada función. Sin embargo, recalcaron que al momento en que se apagan las luces principales y se da sala para el inicio de la acción dramática, sobreviene un silencio respetuoso que permite la inmersión colectiva en la historia y una recepción sumamente favorable por parte de los asistentes.
Para varios de los integrantes del taller teatral, la experiencia significó un paso trascendental en su formación artística, luego de haber transitado muestras iniciales en años previos o haber participado en montajes anteriores como las adaptaciones del Diario de Ana Frank. La continuidad formativa y el compromiso cotidiano quedaron de manifiesto durante las jornadas de doble turno, donde los jóvenes debieron permanecer en las instalaciones teatrales a lo largo de todo el día, compartiendo almuerzos en el camarín y coordinando los preparativos técnicos entre las funciones de las diez de la mañana y las dos de la tarde.
Torres subrayó la importancia de la articulación con los equipos directivos y docentes de las escuelas del distrito, quienes desde un mes antes recibieron las notas de invitación y organizaron las salidas educativas que hicieron posible el arribo coordinado de las divisiones estudiantiles. Este trabajo mancomunado entre la institución teatral y las autoridades pedagógicas permitió afianzar un circuito cultural que favorece el acceso de muchos chicos que, en diversas ocasiones, asisten por primera vez a un teatro independiente.
EL BALANCE INSTITUCIONAL DE EL CHASQUI Y EL IMPACTO DEL "PROYECTO ESCUELAS"
Tras el cierre de las funciones dirigidas a los establecimientos educativos, la función nocturna abierta al público general marcó el punto culminante de la temporada de El Visitante en Chivilcoy. El balance final presentado por las autoridades e integrantes de El Chasqui a través de sus canales oficiales de comunicación institucional reflejó la magnitud de lo acontecido en las tablas locales.
Bajo la denominación formal de "Proyecto Escuelas", la propuesta ideada por la profesora Silvana Torres volvió a colmar la sala de estudiantes, docentes, actores, encuentros y, sobre todo, abundante teatro. Las cifras finales difundidas por la institución dimensionan la enorme repercusión de la iniciativa: a lo largo del ciclo se realizaron un total de 10 funciones, por las que transitaron 867 estudiantes y docentes de la ciudad. Sumando la función de cierre abierta a la comunidad, la experiencia alcanzó a cerca de 930 espectadores, marcando un hito en la agenda cultural y pedagógica del año.
En esta oportunidad, nueve comunidades educativas del distrito formaron parte activa de las representaciones:
Instituto Integral. Escuela de Comercio. Escuela Normal. Escuela Nacional. Centro de Formación Integral (CFI). Colegio Comienzos. Escuela de Educación Secundaria N.º 2. Colegio Crear. Escuela de Educación Secundaria Nº 8.
Sin embargo, desde la organización del espacio recalcaron que los números son apenas una representación cuantitativa de una vivencia mucho más profunda. El propósito último de "Proyecto Escuelas" al llevar a escena El Visitante persigue un objetivo tan simple como trascendente: lograr que los estudiantes atraviesen las puertas del teatro, conozcan el arte dramático desde adentro y experimenten el ritual escénico en toda su dimensión. La propuesta busca que los jóvenes se encuentren de manera genuina con una obra, con actores y actrices de su propia generación, con otros espectadores de distintos colegios y con la magia colectiva que se desata indefectiblemente en el instante en que se apagan las luces y comienza la función.
Desde la dirección del Teatro El Chasqui celebraron el profundo impacto pedagógico y cultural alcanzado en la comunidad chivilcoyana, ratificando el compromiso de continuar promoviendo propuestas escénicas que fomenten la participación juvenil y acerquen a las nuevas generaciones a la reflexión crítica a través del arte. Con expresiones de gratitud dirigidas a cada institución, docente y alumno por haber hecho posible esta experiencia, la comunidad teatral independiente renovó la vigencia de un proyecto que continúa transformando la vida cultural de la ciudad.
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