Chivilcoy: Gustavo Ferraris analizó el panorama de la campaña de trigo y maíz en la región

Chivilcoy: Gustavo Ferraris analizó el panorama de la campaña de trigo y maíz en la región
CHIVILCOY.– Durante una entrevista radial en el programa “INTA EN LA RADIO”, el especialista en fertilización y manejo de cultivos de INTA Pergamino, Gustavo Ferraris, brindó un detallado análisis técnico sobre la marcha de los cultivos de invierno, principalmente el trigo, y las perspectivas agronómicas y nutricionales para el maíz de cara al ciclo productivo actual en la región norte y centro bonaerense.
En relación con el trigo, Ferraris comenzó repasando las dificultades iniciales que atravesó la campaña. Al respecto, recordó que las proyecciones indicaban que el año estaría signado por un fenómeno de El Niño de gran intensidad, lo que sembraba dudas operativas y productivas: “Empezamos a suponer de que realmente no iba a ser una campaña buena para trigo. Es un cultivo que no tiene una gran adaptación por sus enfermedades, por la necesidad de radiación, y porque cualquier excedente hídrico, cualquier lluvia grande, cuesta mucho más de secar en la estación invernal”. A este contexto climático se sumaron complicaciones económicas, en especial por los elevados precios que exhibían los fertilizantes al inicio del ciclo, situación que llevó a muchos productores a postergar decisiones de aplicación hasta que los valores tendieron a normalizarse.
A los factores de mercado se sumaron contingencias meteorológicas adversas durante la primera semana de septiembre, puntualmente heladas de singular intensidad registradas los días 6, 7 y 8. Según describió el técnico, en la zona de Pergamino y el corredor de la Ruta 8 el ambiente se encontraba algo más seco en comparación con partidos como Chivilcoy o Chacabuco, registrándose daños objetivos a nivel de nudos en las plantas. Posteriormente, a inicios de octubre se presentaron días nublados con alta humedad y mojado continuo de espigas en coincidencia con la antesis floral, encendiendo alarmas ante la eventual reaparición de fusarium. Ferraris remarcó que se trata de una enfermedad que supo causar estragos históricos pero que llevaba años sin manifestarse de manera masiva por la sucesión de ciclos secos bajo la influencia de La Niña entre 2019 y 2024, lo que mantenía cierta incertidumbre sobre el comportamiento de las variedades actuales.
Sin embargo, el especialista confirmó que los cultivos sortearon exitosamente esa fase crítica, mostrando un nivel de incidencia y severidad muy bajo en la región. Al analizar las razones, postuló dos hipótesis centrales: “Por un lado, creemos que esos días donde el cultivo estaba en antesis hubo días nublados con alta humedad y mojado de la espiga, pero también baja temperatura. Probablemente no haya sido predisponente. Y por otro lado, hay un uso más intensivo de fungicidas en etapas tempranas. Algunos fitopatólogos de la región comentaban que posiblemente eso haya bajado la carga de inóculo, con lo cual llegaron menos inóculos para el momento de la antesis”. De ese modo, tras dejar atrás la floración y avanzar hacia los estadios de grano lechoso y pastoso, los cuadros trigueros exhiben un estado general satisfactorio.
Al abordar el cociente fototermal y su gravitación sobre los techos de rendimiento, el profesional de INTA evocó los conceptos de ecofisiólogos como Fernando Andrade y Pablo Abbate, quienes establecieron que, en ausencia de limitantes de agua y nutrientes, dicha variable fija el potencial productivo regional. Por ese motivo, zonas como Chivilcoy cuentan con un techo más elevado que el norte del país, donde imperan mayores temperaturas y días más cortos en invierno. Ferraris aclaró que la presente campaña no repetirá los registros extraordinarios de 2015, pero sí se encamina a rendimientos medios y aceptables. Subrayó además que el área de Pergamino y la Ruta 8 se mantuvo más oreada en comparación con sectores del centro provincial o la traza de la Ruta 50, que padecieron anegamientos severos. De mantenerse condiciones normales hacia la trilla, los rindes estarán en la media, con el beneficio añadido de que la humedad remanente posibilitará una rápida siembra de soja de segunda.
En cuanto a la calidad comercial del cereal, el especialista estableció un contraste directo con la campaña anterior, la cual arrojó calidades regulares a bajas a causa de la dilución proteica: “Nosotros necesitamos para tener una proteína de 10,5 a 11 y un gluten de 26 a 28, unos 30 kilos de nitrógeno entre suelo y fertilizante por tonelada de rendimiento cosechado. En la campaña pasada, con fertilizaciones para 5 o 6 mil kilos, sacamos 7 u 8 mil. Ese denominador aumentó: había un pool de nitrógeno para dividir entre más granos y tuvimos necesariamente un proceso de dilución, con 20 o 22 kilos de nitrógeno por tonelada”. Para el ciclo en curso, al proyectarse un volumen más moderado, el nitrógeno disponible se repartirá entre menos granos, favoreciendo una recuperación parcial de los valores de proteína y gluten, aunque advirtió que el alto costo inicial del fertilizante moderó las dosis aplicadas y las lluvias provocaron cierto lavado.
Por último, Ferraris evaluó el escenario para el maíz, cultivo estival que capitaliza al máximo los entornos con abundante humedad y que perfila una campaña de alto potencial. En relación con la nutrición, puntualizó que la incorporación de elementos de escasa movilidad como fósforo y zinc ya quedó cerrada en la siembra, por lo que las decisiones actuales deben focalizarse estrictamente en el nitrógeno. «Hoy estamos viendo en los híbridos modernos que uno de los componentes indagados para seguir aumentando el rendimiento es el peso de mil granos, superando los 400 gramos. Para eso necesitan una buena absorción de nitrógeno casi durante todo el ciclo», enfatizó.
Ante este requerimiento fisiológico, recomendó a los productores no quedarse cortos en el aporte nutricional y aprovechar la amplia ventana temporal existente para efectuar correcciones en estadios vegetativos avanzados, incluso próximos a floración. Para ello, instó a recurrir a tecnologías de aplicación como maquinaria de rodado alto o drones, combinadas con monitoreos sistemáticos mediante índices satelitales (NDVI o Green NDVI). Esta vigilancia remota semanal permite detectar a tiempo síntomas tempranos de clorosis o dilución de nutrientes y reajustar las dosis de fertilizante para sostener la tasa fotosintética del lote, consolidando al maíz como una de las piezas clave de la rotación agrícola regional tanto para cosecha de grano comercial como para aprovechamiento forrajero.
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