Trigo en la región núcleo: granizo, lluvias y fusarium ponen en duda los rindes

El tramo final del ciclo triguero en la región núcleo comenzó a sumar interrogantes debido a un combo climático adverso que incluye tormentas severas, caída de piedra y enfermedades fúngicas. Las expectativas iniciales de cosecha ahora están sujetas a la evolución sanitaria y al impacto directo que dejaron los últimos temporales en los lotes.
De acuerdo con el relevamiento difundido por la Guía Estratégica para el Agro, las precipitaciones de la primera semana de noviembre acumularon registros de entre 70 y 130 milímetros en sectores del sudeste cordobés. Los datos satelitales permitieron identificar unas 15.600 hectáreas bajo la trayectoria del granizo, de las cuales 2.300 sufrieron el impacto de núcleos de tormenta más severos.
A los daños por piedra y a las heladas registradas previamente se le sumó la detección de fusarium en algunas zonas, donde los técnicos temen que la humedad impulse el avance del hongo. En paralelo, las recorridas a campo muestran espigas con afectaciones parciales y plantas afectadas por los fuertes vientos en distintas localidades de la región.
La incertidumbre climática también alcanza a las labores de implantación de soja. Durante los últimos siete días se incorporaron 500.000 hectáreas y el avance de siembra llegó al 30% de la superficie proyectada, superando el promedio histórico reciente.
Sin embargo, las lluvias caídas sobre los lotes recién implantados encendieron la alerta por el riesgo de planchazo en la superficie del suelo, un fenómeno que puede impedir la normal emergencia de las plántulas y obligar a encarar tareas de resiembra.