Una mejor fertilización suma 400 dólares por hectárea en maíz y duplica el margen en soja

La fertilización de los cultivos debe evaluarse por su impacto directo sobre el rendimiento y el resultado económico, más allá del costo de los nutrientes. Ese fue el eje principal del encuentro «La matemática del lote», organizado por Fertilizar Asociación Civil, donde se vincularon los fundamentos agronómicos de la nutrición con las decisiones financieras de la empresa agropecuaria.
Durante la jornada se analizaron la matemática biológica y la económica. Según explicaron desde la entidad, el objetivo fue aportar herramientas cuantitativas para evaluar situaciones complejas donde los números iniciales no cierran, demostrando que una mayor inversión en nitrógeno y fósforo para el maíz puede sumar hasta 400 dólares por hectárea, mientras que en la soja es posible duplicar el margen bruto.
Respecto a las necesidades nutricionales, se especificó que cada tonelada de maíz requiere 20 kilos de nitrógeno y 4 kilos de fósforo. Si se considera una campaña 2025/26 con un promedio productivo en el país de 7,7 toneladas por hectárea, la extracción calculada llega a los 105 kilos de nitrógeno y 23 kilos de fósforo por hectárea.
Los especialistas advirtieron que cuando el aporte de la fertilización queda por debajo de lo extraído, la producción se sostiene consumiendo los nutrientes propios del suelo, un recurso que no figura en las facturas de la campaña pero empobrece el lote a futuro. Asimismo, se destacó que el nitrógeno es móvil y susceptible a pérdidas por lavado en campañas húmedas, mientras que el fósforo presenta menor movilidad y se acumula.
Una nutrición balanceada resulta fundamental para aprovechar el potencial productivo del lote. La correcta elección de la dosis, la fuente, el momento y la forma de aplicación condiciona de manera directa la eficiencia agronómica y el éxito económico de la campaña agrícola en la zona núcleo.