Padre Federico Lagoa “Aunque las personas no entren al templo ya se ponen contentas de observarlo ab

Desde este martes los templos chivilcoyanos pueden permanecer abiertos de 9 a 12 horas y de 15 a 18 horas, para que los fieles puedan ir a rezar en forma individual, cumpliendo con todas las recomendaciones y protocolos sanitarios establecidos por las autoridades de salud, lo que será fiscalizado por la Secretaría de Seguridad.

De todas formas, por las medidas preventivas contra el COVID-19, seguirán prohibidas las celebraciones de misas o reuniones multitudinarias en todas las iglesias.

A este respecto, el Padre, Federico Lagoa, manifestó en Radio del Centro: “Desde el lunes a la noche recibimos con alegría la buena noticia, con todas las disposiciones necesarias, de poder abrir la puerta de los templos con el protocolo correspondiente para cada ciudad”.

“Estuvimos reunidos con el intendente los sacerdotes de la ciudad y en un encuentro que fue muy cordial nos fuimos poniendo de acuerdo en diferentes cuestiones”, agregó.

Seguidamente, subrayó: “Por el bien espiritual es muy importante tener los templos abiertos con el protocolo adecuado del distanciamiento de dos metros entre personas, no tocar y que las personas puedan rezar”.

“Además, si las personas precisan atender alguna cuestión específica podrán hablar con el sacerdote de su parroquia”, añadió.

Asimismo, expresó: “Abrí a las 9 e ingresaron dos vecinos para poder rezar porque hay muchas personas habituadas a ingresar, haciendo un alto en sus mandados, para luego seguir con sus actividades cotidianas como sucede desde siempre”.

En este sentido, aseguró: “Aunque las personas no entren al templo ya se ponen contentas de observarlo abierto”.

“Casi dos meses tuvimos la Iglesia cerrada y es muchísimo, con personas muy sorprendidas porque nunca vivimos una situación de estas características a nivel mundial en relación a pasar por una cuarentena, estar todos los días dentro de sus hogares, con el templo cerrado”, consignó el sacerdote de la Parroquia San Pedro.

E indicó: “En todos los órdenes es difícil esta situación y para determinadas personas lo es mucho más aún el tema del encierro principalmente para los adultos mayores que precisan ser visitadas, salir a hacer un mandado y resultando muy complicado de sobrellevar”.

“Por el momento todo lo referido a celebración que congregue un núcleo grande de personas no podemos realizarlo como las misas, bautismos, casamientos”, aclaró, y advirtió: “Sí está abierto a los fieles que deseen pasar, rezar, luego está en la responsabilidad de no enfermarse y de no enfermar a partir de utilizar barbijos, higiene, alcohol en gel, las medidas sanitarias correspondientes”.

“Nunca se juntará gente porque no pasó ni sucederá, además son muchos metros cuadrados, las personas ingresan contentas, rezan, dar una vuelta y se van, es muy ágil”, especificó.

Asimismo, Lagoa expresó a la 91.9 FM: “Siempre la mirada del cristiano es que ante todo mal y toda adversidad, se le pide a Dios las fortalezas de sobrellevar la realidad y tener la paciencia para poder ver el final de esta situación”.

“Es un poco el misterio de la Cruz con el viernes de pasión, de sufrimiento, de no entender, de cruz y de muerte”, dijo el Párroco, y acotó: “pero no termina ahí la historia de Jesús porque el tercer día resucitará como el día de luz, de la vida y del bien”.

“Así concebimos la vida, del bien y en este momento de pandemia, de encierro, de dolor, de angustia, desesperanza o de incertidumbre se precisa rezar mucho”, afirmó, además esgrimió: “también tener paciencia, de ver qué cosas buenas se pueden sacar, qué nos está diciendo Dios a partir de lo que nos toca atravesar”.

“Mirando el’ lado b’ de la pandemia notamos un fortalecimiento de los vínculos, aprender a agradecer, las cosas sencillas de la vida, y ese correr tanto para acumular ahora frente al virus somos todos iguales de la misma manera que ante los ojos de Dios”, consignó Lagoa.

Acto seguido, reflexionó: “Es lindo poder entender que nadie es más que otro descubriendo nuestras fortalezas pero la fragilidad de la vida”.

“Entender que la vida es un don de Dios y levantarnos cada día es un regalo para poder vivirlo a pleno, con alegría, haciendo el bien, siendo feliz no debemos olvidarnos que la vida es un regalo no un derecho”, resaltó.

También, expuso: “Muchas personas en estos tiempos están rezando mucho, volcándose a lo espiritual ya que para muchas personas fue un retiro espiritual forzoso, estando encerrados pero liberados por dentro, sintiéndose muy libres y plenos”.

No hay tags aún.
Buscar por tags

Contacto: