“Al momento de tomar la decisión de sembrar trigo es importante contar con la reserva de agua"

El ingeniero agrónomo, Néstor Estévez de la Cooperativa Granjeros Unidos de Chacabuco celebró la llegada de las precipitaciones en ‘INTA en la Radio’ pero igualmente avisa que la sequía impactará en la soja de segunda, pero se entusiasma con una buena implantación de trigo y rindes positivos en maíz.

“Lo importante es que se haya cortado la racha de tantos días sin precipitaciones con un rango de mucha variabilidad que se venían produciendo en las últimas tormentas de enero y febrero más los primeros días de marzo”, manifestó Estévez, y agregó: “Veníamos con un marzo, por lo menos en la primera quincena, demasiado pobre en materia de precipitaciones y el impacto en los cultivos estarán en nuestra zona principalmente en la soja de segunda”.

“Nos venía jugando a favor la buena carga de agua que tenían los perfiles al momento de la siembra. La soja de segunda arrancó con los perfiles secos provocando que la partida sea con dificultades para obtener buenos resultados”, advirtió.

Asimismo, explicó: “Como en toda cosecha, trigo de 40 quintales contra trigos de 60, la soja de segunda el comportamiento es muy diferente, no solamente por la fertilidad que pueda tener ese lote, sino básicamente por el consumo de agua que hizo ese cultivo de 60 qq básicamente por una mayor consumación de agua”.

“Aunque tengamos distintas eficiencias porque en ocasiones un trigo grupo 1 contra un grupo 2 o 3 sin dudas que éstos últimos son más eficientes y producen más kilos por milímetro de agua”, dijo, y añadió: “pero así y todo nos deja el suelo mucho más seco provocando que la soja de segunda en esos lotes donde el trigo rindió menos tenga alguna chance de tener algún kilo demás”.

“Al momento de tomar la decisión de sembrar trigo lo más importante es contar con la reserva de agua”, puntualizó, y repasó: “El año anterior que todos teníamos miedo al frío en relación a rendimiento, una de los aspectos que teníamos muy a favor, como sucedió con el maíz, fue que entre el mes de marzo y el mes de junio en nuestra zona teníamos lluvias de 440 milímetros que comparado a 2019 fue de la mitad: 220”.

“Tendríamos que tratar de sumar desde marzo hasta el momento de la siembra, si es un ciclo largo hasta fin de mayo y si es un ciclo corto hasta mitad de junio, acercarnos a los 200 milímetros para partir con un suelo, con una reserva mediana del agua sino la siembra fina empieza a correr riesgos de tener una buena implantación y aspirar a un buen rinde”, consignó.

E indicó: “Luego empezará a jugar después el riesgo que pretenda correr cada productor. Son riesgos que pueden tomar a sabiendas que parten con deficiencias de reservas”.

“Lo importante pasa por todas las lluvias que tengamos de aquí en adelante, que nos incomoda al estar en período de cosecha pero la futura siembra depende de aquello que precipite en el momento de la cosecha gruesa”, mencionó.

A este respecto, subrayó: “Si miramos los registros a lo largo de los años, marzo es un mes que suele llover bastante generalmente y hace que entremos a la cosecha con los suelos que tienen una carga importante de agua, aspecto que no se puede cambiar”.

“Hasta ahora se hizo algo de maíz con humedad con el rango de 16, 17 o 18, pocos lotes. El rango de rinde es bastante amplio y cuando tomamos la variación se encuentra entre 65 y 92 quintales que no es un promedio y nos falta un avance de cosecha que nos permita conocerlo”, espetó.

Además, consideró: “En maíz tendremos en líneas generales en relación a 80 y 90 quintales con muchos lotes, luego dependerá de la zona y el manejo que se realizó en ese lote, no solamente por el agua acumulada sino la fertilización que se fue realizando no solamente este año sino en los anteriores también”.

“Con las gramíneas básicamente se puede notar la historia previa del lote en cuanto a cómo está dispuesto a que el cultivo implantado pueda rendir un poco más o un poco menos porque al no hacerse las cosas bien se termina pagando muy caro después”, sostuvo.

Acto seguido, remarcó: “La soja de primera es muy poco, un solo caso que habría superado los 40 quintales pero no lo tomo como algo definitivo o como promedio sino que es una tendencia en el partido de Chacabuco hacia Salto – Rojas que normalmente suele tener rindes de soja bastante bueno y estimo que esa zona volverá a repetir”.

“Tanto rama negra como yuyo colorado está instalado en la mayor parte de los lotes puede cambiar la densidad que tengamos y de ahora en adelante hay que realizar buenos manejos”, finalizó.





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