Drones agrícolas: cómo las lluvias impulsan su uso y qué advierten los expertos

El fenómeno climático de El Niño se posiciona como un factor determinante para el centro-norte del país, donde se prevén precipitaciones abundantes durante el último tramo del año. Este escenario húmedo mejora las perspectivas de rendimiento para los cultivos, pero plantea serios desafíos operativos vinculados a la falta de piso firme en los lotes y a la reducción de las ventanas temporales de trabajo para la maquinaria convencional. Frente a la imposibilidad de ingresar con equipos terrestres sin arriesgar la compactación del suelo, los drones agrícolas emergen como una alternativa complementaria indispensable para sostener las aplicaciones y las labores de siembra al voleo en plena campaña gruesa.
La adopción de esta tecnología AgTech muestra un dinamismo inédito en el territorio nacional. Los registros sectoriales indican que la superficie cubierta mediante aeronaves no tripuladas escaló desde las 50.000 hectáreas iniciales hasta superar los 2 millones en apenas dos temporadas. En paralelo, el parque activo de unidades experimentó un salto exponencial: de 100 equipos a alrededor de 3000 aeronaves operando desde 2023, consolidando una expansión sostenida que responde tanto a la necesidad operativa como a la búsqueda de mayor eficiencia en el manejo de los insumos agrícolas.
Frente a la independencia operativa propia de estos vehículos no tripulados, los especialistas remarcan que no alcanza con comprar la tecnología y armar una ruta de trabajo. El responsable de Investigación y Desarrollo de Bidcom Agro, Matías Fernández Koller, hizo hincapié en que lo central pasa por capacitarse técnicamente en las variables concretas de pulverización. Comprender a fondo la dinámica de las máquinas es una exigencia compleja para garantizar que los caldos alcancen la meta deseada sin perder efectividad en las aplicaciones sanitarias diagramadas para la campaña en marcha.
La demora en las labores de protección de cultivos genera consecuencias directas sobre el desarrollo productivo. Cuando los suelos impracticables impiden el paso de las pulverizadoras tradicionales, las malezas continúan su ciclo de crecimiento y adquieren mayor tolerancia a los fitosanitarios, encareciendo el control posterior. Actuar en el momento oportuno mediante el soporte aéreo previene mermas en el rendimiento de los granos y optimiza los recursos invertidos en insumos preemergentes y posemergentes dentro de la zona productiva argentina.