Educación y nuevas tecnologías

Miriam Latorre: La IA y la educación, un desafío para la creatividad docente
Miriam Latorre, especialista en tecnología educativa, compartió su visión sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo, destacando la necesidad imperante de adoptar miradas renovadas frente a las tendencias sociales, culturales y pedagógicas actuales.
La experta, integrante de la mesa de trabajo encargada de la organización de las Jornadas Regionales por la Educación Pública organizadas por el Instituto de Formación Docente, subrayó la importancia de abordar la filosofía y sociología de la tecnología para comprender cómo estas transformaciones afectan profundamente los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N° 6, que funciona en la Escuela Normal de Chivilcoy, se encuentra en pleno proceso de organización para una nueva edición de las Jornadas Regionales por la Educación Pública. El encuentro, ya consolidado en la agenda educativa local y de la zona, se llevará a cabo durante los días 29 y 30 de septiembre y el 1° de octubre.
En este sentido, la selección de los invitados a estas jornadas es crucial, buscando figuras que aporten perspectivas actualizadas y desafiantes. Un ejemplo de ello es la reciente invitación a Tomás Balmaceda, un reconocido filósofo y doctor en filosofía, quien además de su vasta trayectoria académica, colabora regularmente con medios de comunicación como Clarín y Viva, abordando justamente la intersección entre tecnología y sociedad. Su presencia garantiza un análisis profundo sobre cómo la IA está reconfigurando no solo el conocimiento, sino también la forma en que interactuamos con él.
La irrupción masiva de la digitalización en la vida cotidiana, acelerada por la pandemia de COVID-19, fue un punto de inflexión ineludible. Latorre citó a la autora Flavia Acosta, quien describió este período como un "shock de virtualización". Durante el confinamiento global, la sociedad se vio obligada a manejarse a través de medios digitales para comunicarse, trabajar y realizar compras, transformando radicalmente hábitos y estructuras. Este cambio demostró que el mundo podía seguir funcionando, produciendo y consumiendo, incluso sin la necesidad de desplazamiento físico, lo que tuvo profundas implicaciones económicas y sociales.
En este contexto, la escuela jugó un rol crucial al sostener los mecanismos educativos, adaptándose de manera vertiginosa a la virtualidad. Sin embargo, esta adaptación también puso en evidencia las profundas desigualdades estructurales preexistentes: aquellos sin acceso a los medios digitales enfrentaron mayores dificultades para mantener sus trayectorias de aprendizaje, profundizando la brecha educativa.
Los docentes, con un compromiso admirable y una vocación inquebrantable, se pusieron al hombro la tarea, generando mecanismos paralelos para garantizar el derecho a la educación, haciendo llegar material impreso a los hogares, realizando llamadas telefónicas o videollamadas, y organizando la entrega de tareas en las escuelas, demostrando una capacidad de resiliencia y adaptación digna de destacar.
El año 2023 marcó otra irrupción significativa con la popularización de la IA generativa, que puso esta tecnología al alcance de todos, desde estudiantes hasta profesionales. Si bien la inteligencia artificial no es una novedad absoluta en el ámbito científico, su accesibilidad masiva a través de herramientas intuitivas abre nuevos interrogantes y desafíos de una magnitud sin precedentes. Latorre planteó preguntas fundamentales que interpelan a toda la comunidad educativa y a la sociedad en general: ¿cómo funciona realmente la IA?, ¿guarda nuestros datos personales?, ¿los utiliza para entrenarse o para responder a otras personas, comprometiendo la privacidad?, ¿qué sucede cuando compartimos un proyecto o una idea original con ella, se pierde la autoría?, ¿cuáles son las fuentes que utiliza para generar sus respuestas y cuál es su fiabilidad?, ¿cuándo es veraz lo que nos responde y cuándo es una respuesta diseñada simplemente para satisfacer al usuario, sin rigor crítico? Estas cuestiones son vitales para desarrollar una interacción consciente y responsable con estas herramientas.
La especialista enfatizó que, si bien la IA puede resolver tareas prácticas en segundos, ofreciendo una eficiencia innegable, la clave reside en qué aprendizaje le queda al sujeto. La tecnología ofrece un camino rápido para obtener respuestas, pero el verdadero desafío es cómo los docentes y estudiantes utilizan estas herramientas para fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de discernimiento, en lugar de caer en la mera reproducción. Latorre compartió un ejemplo ilustrativo de su experiencia en la materia de Didáctica y Currículum del Profesorado de Nivel Inicial, donde propuso a sus alumnas producir dos programas de radio utilizando IA para la elaboración de los guiones. Aunque el proceso llevó más tiempo de lo esperado (cuatro clases en lugar de dos, debido a la necesidad de una profunda reflexión y reelaboración), el resultado fue "espectacular". Las estudiantes no se limitaron a copiar y pegar, sino que trabajaron activamente sobre los guiones generados por la IA, incorporando su impronta personal, su conocimiento pedagógico y su creatividad, para luego salir al aire y sostener sus propuestas con argumentos propios.
Esta experiencia demostró que la IA, lejos de anular la creatividad, puede obligar a ser más creativo, a abandonar prácticas anquilosadas y a inventar nuevas formas de abordar los contenidos y resolver problemáticas comunitarias, transformando el rol del docente en un facilitador de experiencias innovadoras.
Sin embargo, Latorre también advirtió sobre el desconocimiento generalizado respecto al funcionamiento de la IA y sus implicaciones éticas y sociales. Subrayó la importancia fundamental de que los estudiantes adquieran herramientas básicas de aprendizaje, como la lectura comprensiva, la escritura, la interpretación de textos complejos y la expresión oral y escrita. Un alumno que no sabe leer o interpretar lo que lee tendrá dificultades insalvables para discernir la veracidad o el criterio detrás de una respuesta generada por IA, convirtiéndose en un mero receptor pasivo de información. La escuela, en sus primeros años, debe garantizar una alfabetización inicial sólida y profunda, ya que su retraso complica toda la trayectoria de aprendizaje de los estudiantes. La IA puede ser una herramienta poderosa en niveles educativos superiores, pero solo cuando los estudiantes comprenden lo que están leyendo, pueden evaluar críticamente la información y cuestionar las fuentes, desarrollando una autonomía intelectual indispensable en la era digital.
La experta instó a las instituciones educativas a no retrasar las decisiones frente a estos desafíos, sino a anticiparse a ellos. Como Instituto de Formación Docente, es crucial preparar a los futuros educadores con la mayor cantidad de herramientas, ideas y formación posible. Esto implica no solo enseñar a usar la tecnología de manera instrumental, sino a interpretarla críticamente, a discernir su veracidad y a comprender sus implicaciones éticas y sociales en un mundo cada vez más mediado por algoritmos. La comunidad educativa debe adoptar una mirada crítica y comprensiva, aceptando que la cultura digital es una realidad ineludible y que "renegar de ella solo retrasa la adaptación necesaria".
El objetivo es generar nuevos marcos que ayuden a interpretar y aprovechar estas herramientas de manera proactiva, anticipándose a los problemas en lugar de reaccionar cuando ya han explotado, como ocurrió con la desinformación.
Las Jornadas Regionales por la Educación Pública buscan ser precisamente ese espacio de encuentro y reflexión, donde docentes y estudiantes puedan circular por temas y espacios que quizás no conocen, abriéndose a nuevas perspectivas y fomentando el diálogo interdisciplinario.
Latorre citó su propia experiencia en talleres de hongos, astronomía o alfabetización matemática y lingüística como ejemplos de cómo estas jornadas abren horizontes y enriquecen la práctica docente, promoviendo una formación integral y crítica.
Este espíritu de apertura y crítica es fundamental para formar a los docentes que guiarán a las próximas generaciones en un mundo cada vez más mediado por la tecnología, preparándolos para ser creadores y no meros consumidores de información.
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