El 44% del plástico de envases vacíos de agroquímicos se usa para fibra óptica

Un bidón utilizado para fitosanitarios puede transformarse tras su uso en un conducto destinado a la transmisión de datos digitales. El proceso de reciclaje del material recolectado en los establecimientos rurales depende directamente del estado en el que se entrega el recipiente. Si el lavado se realiza de manera correcta, las piezas ingresan en circuitos formales autorizados para su reutilización industrial.
El sistema de gestión ambiental coordinado por CampoLimpio logró recolectar más de 28 millones de kilos de envases vacíos desde el inicio de sus actividades en 2019. Para alcanzar esta cobertura federal, la industria destinó una inversión superior a los US$ 100 millones con el fin de desplegar una infraestructura adecuada en veintidós provincias argentinas.
Del total de la infraestructura desarrollada, existen 102 centros construidos en todo el país. De ese total, 99 se encuentran operativos mientras que otros 3 avanzan en los trámites formales de habilitación para comenzar a recibir material en el corto plazo.
La distribución de estas instalaciones en el territorio responde a criterios logísticos y productivos de cada zona. Buenos Aires concentra 31 centros, la región Centro cuenta con 24, el NOA tiene 15, el Litoral cuenta con 14, el NEA hay 10, Cuyo tiene 6 centros y la Patagonia cuenta con 2 centros.
Las aplicaciones del plástico reciclado abarcan diversos rubros industriales autorizados. Del volumen procesado por los recicladores, el 35% se transformó en nuevos bidones agrícolas, mientras que el 44% restante se destinó a la fabricación de caños de fibra óptica para telecomunicaciones.