“El proyecto del libro lo comenzamos hace 5 años y además se convirtió en colectivo por la memoría"

La puesta en valor de la baldosa de la memoria en homenaje a Raúl Moro y el libro ‘El fuego de su sangre. Memorias de las víctimas del terrorismo de Estado en Chivilcoy’ fueron los temas abordados con los profesores y autores del ejemplar, Germán Gusmerotti y Enrique Yapor, en el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Germán Gusmerotti
En diálogo con Radio del Centro, el profesor señaló: “Una fecha muy especial, un día muy especial por la Memoria, la Verdad y la Justicia. A 45 años del Golpe, recordando una fecha tan particular para los argentinos que significó un antes y un después para la historia de nuestro país, asimismo del mundo porque las repercusiones del golpe de estado y todas las políticas de Derechos Humanos y de Memoria que se desarrollaron en el país fueron tomadas por un camino a seguir por muchos países del mundo”.
-¿Cómo surge el escribir un libro alusivo a la Memoria?
-El proyecto del libro lo comenzamos hace cinco años y además se convirtió en colectivo por la memoria. Es sumamente valioso porque a partir del trabajo conjunto con los compañeros y compañeras pudimos empezar a dar difusión de la investigación que nos encontrábamos realizando acerca del terrorismo de estado en Chivilcoy y las 25 víctimas asociadas.
Hacemos una línea de continuidad antes del golpe con aquellas que consideramos las primeras víctimas en el año 1975 que se les adjudica a la Triple A.
También hacemos una línea de continuidad con otros procesos autoritarios, disciplinadores, antidemocráticos que venían dándose en Latinoamérica y en el Mundo desde hace mucho tiempo atrás.
-¿Qué otros procesos?
-Si analizamos el Siglo XX en Argentina comenzamos con el golpe de estado de 1930 y hay una seguidilla como los de 1943, 1955 con el bombardeo a la Plaza de Mayo, 1962, 1966 y 1976, entendemos existe una línea de continuidad en relación a que la dictadura no es solamente un grupo de personas que asaltan y toman el poder por la fuerza si no hubieran tenido el consentimiento de muchísima gente.
Queremos desterrar la idea que aquí no pasó nada, hubo por acción u omisión complicidad, apoyo o inacción de una sociedad que mantuvo ese régimen dictatorial. Caso contrario, no podemos entender que nadie supiera de 25 víctimas asociadas a Chivilcoy.
-¿Sabían?
-Cuando nos ponemos a escribir con Enrique había muchísima más gente de la que creíamos sabían un montón de cosas que fue muy valioso, asimismo reparador. Es un proceso que continuamos con otro tipo de actividades y el libro llegue a la mayor cantidad de gente en nuestra ciudad.
Fue un golpe cívico miliar, empresarial, religioso, el arco es muy amplio y complejiza aún más el estudio de esta problemática.
-¿El libro ayuda a conocer los hechos a las nuevas generaciones?
-Para quienes no fuimos de la generación que vivió la dictadura, siempre escuché decir una frase a Enrique que ‘no vivimos la dictadura pero la dictadura vive en nosotros’, un ejercicio de otras memorias que también son individuales que es necesario reconstruir y resignificar a la luz de los proyectos, asimismo procesos presentes.
El libro está puesto para ser discutido, charlado, dialogado y no para ser tomado como verdad absoluta. Hay un ejercicio introspectivo individual y es muy fuerte darse cuenta qué hay de la dictadura en cada uno de nosotros, en un comentario, en una charla con un amigo, en los cantos del fútbol y el libro invita a charlar sobre preguntas más que verdades.
-¿Cómo se puede acceder al ejemplar?
-Comenzamos a hacer algunas tiradas de libros que fuimos vendiendo y merced a que fue declarado de interés municipal pudimos llegar a escuelas, universidades, centros de formación profesional y diferentes instituciones como asimismo sindicatos de Chivilcoy.
Quienes deseen obtener el libro pueden comunicarse a través de las redes del colectivo por la memoria. Tenemos 85 libros más, varios irán a las escuelas. También están en las librerías de la ciudad.
-¿El audiovisual?
-A las redes sociales subimos un video que se llama ‘la espera’ es muy interesante. La idea es de Belén Lladó Ormaechea - Andrea Peluso. Producción: Colectivo por la Memoria Chivilcoy. Realización: La Bici audiovisual - Julián Muchiut - Bayo Oteiza - Agustín Manavella. Voces: Laura Gallo - Cielo Moro - Jorge Cosimano - Carlos "Peludo" Vairo - Hugo Casino - Gabriela Korsunsky.
Enrique Yapor
“Estamos en algo más que una efeméride que a veces es el recuerdo cómodo de un acontecimiento, sin embargo, esta jornada no es un recuerdo cómodo sino de Memoria, es toma de conciencia, una manera de pensar aquel suceso atroz que vivimos hace 45 años y en qué medida no tiene raíces hoy que siguen perdurando y en qué medida hoy aquella lucha no continúa”, reflexionó el profesor.
En tal sentido, expuso: “Podría ser muy cómodo en relación a repudiar lo sucedido pero no repudiar a quienes hoy se siguen haciendo presentes en nuestra sociedad porque aquellos militares que usurparon el poder con violencia no solamente fueron, como bien decía Rodolfo Walsh ‘usurpadores del poder sanguinarios, violentos, siniestros’, sino que además estaba al servicio de un proyecto, de una sociedad neoliberal que Zafaroni la define como un 70-30: 70 por ciento de la sociedad excluida y un 30 atendido. En la medida que tal situación siga presente en la sociedad, las raíces de aquellos años también tendremos que reconocer en el presente”.
-¿El acto homenaje a Raúl Moro?
-El acto tuvo mucho de intimidad, ese calor de la amistad, de la unión y a la vez una carga política que me pareció muy interesante.
Fue poner en valor las baldosas de un proyecto que ya venía desarrollándose, un trabajo muy grande de un equipo buscando que esa baldosa sea más perdurable en el tiempo.
Los rituales nos permiten atravesar el tiempo, así como los refugios nos protegen en el espacio, para transitarlo y cargarlo de un sentido.
El sentido que buscamos poner a ese acontecimiento de colocar la baldosa es una especie de recordatorio vivo que en esa dirección hubo una persona que pensó en una sociedad y país distinto para todos.
Los compañeros que ya tienen baldosas son ocho, queremos restituirlas para que se vean bien y luego la etapa siguiente es poder sumar la de los restantes compañeros a lo largo del año, tenemos ese proyecto.
-¿Qué refleja el libro, cómo lo toma?
-Al libro lo pensamos como un posible punto de partida no de llegada, por eso después de cada biografía dejamos algunas hojas en blanco y no es solamente un símbolo sino la distancia entre historia y memoria. La historia es aquello que podemos narrar, escribir pero la memoria es aquello que vivimos, es colectiva y grupal. Ese suspenso que la historia continúa a nosotros nos entusiasma.
Nos entusiasma además que el libro esté en las escuelas y no sea un libro muerto, sino que se pueda mover y la comunidad se lo apropie, lo discuta, se confronte.
Con Germán y el colectivo nos gusta hablar de memoria en plural, no como si fuera una especie de fetiche a quien adorar como si fuera una sola memoria. La memoria nos mete una confrontación porque hay distintas posibilidades de construir el pasado.
-¿Cómo lo fueron elaborando?
-Hubo una variedad de exploraciones que hicimos, entrevistas personales, acudir en algunos casos a bibliografías, medios, diarios. Fue clave el contacto con familiares, en ocasiones con amigos de las víctimas para reconstruir la historia.
El abanico es heterogéneo porque recibimos abrazos de familiares que estaban satisfechos, muy de acuerdo que la memoria se ejerciera y se revisara. No obstante, hubo mucha resistencia y comprensible por el temor, estamos hablando de delitos de lesa humanidad, una humanidad que fue lesionada porque el estado asesinó y es muy grave.
No estamos hablando de un delito común sino de uno cometido por el estado, ahí está lo siniestro porque quien debía cuidarnos, protegernos, garantizar el bien común, terminó asesinando.
La indagación fue muy costosa, trabajosa, tuvimos que superar los prejuicios que obstaculizan el trabajo.