Entrevista al Dibujante Marcelo ‘Genio’ Mosqueira…

-¿Se puede vivir del arte?
-Kafka que es un escritor al que admiro nunca se reconoció como escritor, fue abogado, trabajó en una empresa de seguros, hizo bastantes cosas. Yo mismo te digo, hace no muchos años, que dije bueno, “¿hasta cuándo?” estaba ya cerca de los cuarenta y dije largo todo. Había hecho como diez mil laburos que no quería. Después se fueron abriendo los caminos porque cuando uno le pone toda la pasión para lo que uno nació –yo considero que todos nacemos para algo- el tema es ver cómo llegar a eso.
Es ver cuál es el deseo, yo siempre lo supe, sino, quedás a mitad de camino. No desarrollás nunca eso, y vivís una vida amargada. Así fue como hace 10 años que dije bueno, voy por acá. Pinté un montón. No pasó mucho tiempo que enseguida estaba haciendo tapas en Fierro, en Página12, y me hicieron una nota. Y dije “bueno, no estaba tan errado”.
-Mucha gente no considera al arte un tipo de trabajo sino un hobbie ¿Qué pensás de eso?
-Es algo muy de acá, de esta región tal vez, no sabría decirte. Pero siempre cargué con eso, cuando decía “me gusta dibujar” me decían “ah, ¿y de qué vas a vivir, de qué vas a laburar?”. Por eso tuve que doblegar mucho más las fuerzas para decir, bueno, tengo que ponerle mucho más para abrir ese camino, para romper ese bloque, que me llevó años y años. Yo arranqué desde que agarré un lápiz, son 50 años que estoy dibujando, y en algún momento tiene que dar resultado. Pero fue un camino durísimo.
-¿Qué podrías decirle a jóvenes artistas?
-Tomarseló con seriedad, no es que uno lo toma como hobbie, sino en serio. Ahí está el secreto. Ponerle todo, dedicarle horas. Yo no tengo sábados, domingos, feriados, siempre estoy con algo. A la larga tiene sus resultados.
-Además de dibujar también hacés esculturas, pinturas.
-La verdad me sigo definiendo como dibujante porque no quiero perder ese estado de amateurismo en el sentido de decir quiero seguir aprendiendo. No se llega nunca a un lugar que decís “bueno, ya está”. Siempre hay mucho más por aprender, te lleva toda la vida.
-¿Cómo es el proceso creativo?
-Me levanto y ya es como mi oficio. Ya tengo el tablero lleno de cosas, hay otra mesa en la cocina también llena de cosas. Tengo todo a mano. Y siempre hay alguna ideíta, algún boceto, algo para ver o que ya empecé o voy terminando. Algo que dejé y lo vuelvo a retomar. Eso te mantiene en un estado como que ya vas calentando el motor, como un ejercicio. No es sentarse a ver si se me ocurre hacer algo porque eso a mí no me resulta. A veces se me ocurren cosas cuando voy caminando para mi casa.
Una vez lo escuché a Quino que decía “yo no tengo imaginación, las cosas se me ocurren en el momento”, y es cierto, hay una parte en la que vos te ponés a hacer y van apareciendo cosas, pero es porque vos ya estabas ahí atento. O como Picasso que decía que la inspiración lo sorprendía siempre trabajando, y por ahí aparece ese momento de brillantez, pero siempre mientras estás haciendo algo.
-¿Cómo fue realizar el mural de la pared del Molino Marteletti bajo el proyecto del Ministerio de Cultura llamado “Murales Federales” que refleja la imagen del expresidente Néstor Kirchner?
-Me llamaron y yo dije que sí, me gustó porque es medio picante. Sabía que iba a causar revuelo. Así fue, se armó revuelo en las redes, y la conclusión es que hay un mundo virtual que es un mundo aparte. Y yo estando ahí, en el mundo real, pintándolo, la gente que pasaba aplaudía, gritaban, algunos decían alguna cosa, pero la mayoría apoyaba. Dije bueno, estoy haciendo algo que provoca algo lindo en muchos, así que creo que está bien lo que hice.
Por otro lado, todos los murales que yo he hecho fueron por encargo. Ahora me encargaron uno que va a ser el primero que yo hago sobre una obra mía. Lo voy a hacer en el teatro TRAC. Diego Scarpellino me dijo “a mí me gustaría algo así” y me mostró un laburo mío que hice hace algunos años.
-¿Te pasó que te hayan ofrecido un trabajo y te hayas negado por alguna razón?
-No me ha pasado, pero como vas logrando cierta identidad saben más o menos la temática y estética que manejás. La verdad no me pasó que me hayan pedido pintar a Adolf Hitler, por ejemplo, pero qué pasa si estás muerto de hambre o en alguna situación así. Supongo que diría que no igual, en todo caso pintaría carteles como he hecho antes.