Frenan obras hídricas clave y destinan los fondos a Lecaps ante el Súper Niño

El Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica, nutrido mediante una fracción del impuesto a los combustibles líquidos, registra un nivel de ejecución sumamente bajo de cara a las previsiones climáticas actuales. Un relevamiento detallado expone que la administración nacional interrumpió o anuló quince de los veinticuatro proyectos iniciales previstos para la mitigación de inundaciones.
Entre los años 2024 y mayo de 2026, el instrumento acumuló ingresos por más de 600.000 millones de pesos, de los cuales únicamente 140.000 millones llegaron a los obradores. El resto del capital se canalizó mayoritariamente hacia activos financieros como las Lecaps, desatendiendo el propósito original para el cual fue creado el fideicomiso hace veinticinco años.
Las consecuencias recaen directamente sobre los productores agropecuarios de la provincia de Buenos Aires y otras zonas productivas. Entre los trabajos afectados figura el subtramo A de la Cuenca del Salado, una intervención estructural para el escurrimiento hídrico que permanece sin avances pese a las reiteradas promesas de reactivación y a los anegamientos sufridos en campañas anteriores.
Los registros oficiales indican que el conjunto de los tres tramos de ampliación del Río Salado absorbe el 45% del presupuesto total del fondo, aunque exhiben progresos muy limitados. El tramo cuarto etapa dos subtramo A marca un desarrollo nulo, el subtramo B alcanza el 6,7% y el subtramo C llega al 18,8%.
La parálisis también alcanza a otras regiones, como ocurrió con el Acueducto San Javier–Tostado en territorio santafesino, detenido con un porcentaje de ejecución del 90% durante la crecida del río Paraná. De este modo, las principales cuencas productivas del país continúan expuestas a contingencias climáticas severas sin la red de contención física adecuada.