G. Acuña: “Estos restos fósiles son de un perezoso, creemos que se trata de un Glossotherium"

En la localidad de Suipacha, una persona que allí reside informó al Museo de dicha localidad el hallazgo de restos fósiles.
De acuerdo a la información provista por Pablo Raimundo, los restos serían de una especia de megafauna. Es así que convocó al Arqueólogo Gabriel Acuña, residente en Mercedes y supo realizar tareas en los museos locales, para comenzar con el estudio de los fósiles.
Ante tal hallazgo desde Radio del Centro decidimos entrevistar al Arqueólogo, Gabriel Acuña quien en principio explicó: “Mi tema de investigación es la llegada del hombre a la cuenca del Río Luján. El contacto del hombre con esta mega fauna y por eso trabajo con este tipo de animales”.
“Entre 12.000 y 13.000 años atrás en esta región había una fauna completamente diferente a la que hay actualmente. Existían animales enormes, por eso se llama mega fauna, con animales de más de 1000 kg”, mencionó, y acotó: “Uno de ellos es el que se encontró en Suipacha y por eso nos convocaron”.
“El Perezoso que se encontró son parientes lejanos de los actuales. Esto no implica que sean animales lentos, todo lo contrario, eran muy veloces, pero eran grandes. Eran osos gigantes”, describió.
En tal sentido, detalló: “Lo primero que sabemos es que estos restos fósiles son de un perezoso y dentro de esta hay varias clasificaciones, creemos que se trata de un Glossotherium, esta especie en adulto podría llegar a tener una altura de 3,5 metros de largo y pesar más de 3200 kilos”.
“En el caso del que encontramos en el arroyo de los leones era un juvenil que no estaba completamente desarrollado, que es muy interesante porque podemos ver como va cambiando toda su anatomía. Encontramos varios adultos, pero hay muy pocos juveniles en este estado y este nos sirve para eso”, puntualizó.
Acto seguido, espetó: “Venimos trabajando hace varios años en la cuenca, tenemos un equipo grande de arqueólogos, paleontólogos y técnicos para tratar de ver como era la vida en esa época en el Río Luján, que abarca desde Suipacha hasta la mitad de Pilar. La parte más baja de Pilar en esa época era un mar, era un sedimento marino y no había este tipo de animales”.
“Encontramos varios animales a lo largo de la cuenca. Lo interesante de éste es que apareció articulado, esto quiere decir que apareció con todos los huesos tal cual falleció”, dijo, y agregó: “Apareció de cubito lateral derecho, como durmiendo de costado, eso nos ayuda mucho porque tiene que ver con la tafonomía (una disciplina que se estudia para saber cómo llegaron los restos a la actualidad)”.
“En este caso, fue sepultado a muy poco tiempo de haber fallecido. También nos sirve para la preservación de patrimonio de Suipacha porque no hay muchos hallazgos de este tipo”, exclamó Acuña.
E indicó: “Para encontrar estos fósiles se lleva un estudio previo y muchas veces se lo encuentra de casualidad, como este caso. El muchacho de apellido González, que caminaba por el arroyo, lo encontró y por suerte dio aviso al museo de Suipacha y ellos nos contactaron, trabajan en conjunto con nosotros”.
“Perezosos hay cerca de 14 especies dando vuelta. Son bastantes. Hace unos años sacamos un Gliptodonte, en Suipacha; en Mercedes, un tigre diente de sable, otro Gliptodonte (estos son como un peludo del tamaño de un auto), que son los más comunes y los que más se encuentran por su particular caparazón”, esgrimió el arqueólogo.
Además, esbozó: “No es solamente encontrar los huesos, sino en que sedimento estaban, cómo estaba, si estaba apoyado o no, si estaban juntos. Muchas veces esto habla de un proceso posterior a la muerte o que lo haya llevado a la muerte”.
Y ejemplificó: “encontramos animales que murieron desnucados, se empantanaron y por una razón se cayeron y se le produjo por una fractura en la cervical y pudimos apreciarlo por trabajar de esta manera”.
“Después de encontrarlos todos los huesos están bastante húmedos en su contenedor incluso algunos están anegados”, añadió.
A este respecto, comentó: “Se los guarda a la sombra cerca de un mes, se lo sacan de la bolsa de plástico para que no pierdan humedad esto se hace para que no se partan. Se lo llevan a un depósito y en este caso van al museo de Suipacha y una vez seco ahí se terminará de clasificar”.
“Una vez concluido esto nosotros los recibimos y lo preparamos por si la gente de la cuidad quiere exhibirlo”, cerró.