Langoni: “El objetivo de las buenas prácticas son calidad e inocuidad que es tan importante"

A través de la resolución conjunta, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) estableció la obligatoriedad de la implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). La medida rige desde este 4 de enero 2021 para la producción de hortalizas y almacenamiento hasta su comercialización dentro del establecimiento productivo, a excepción de aquellos registrados como empaques.
A este respecto, ‘INTA en la Radio’ entrevistó al ingeniero agrónomo, Fernando Langoni quien en principio manifestó: “Fue muy importante que se incluyeran las buenas prácticas frutihortícolas obligatorias en el Código Alimentario Argentino”.
“Se tomó un plazo para que fueran efectivas en fruticultura y para tres años la obligatoriedad en la producción hortícola”, agregó.
Asimismo, señaló: “Aquello que se creó dentro del Ministro de Agroindustria en ese momento el programa nacional de Buenas Prácticas Agrícolas Sustentables Frutihortícolas y poner de autoridad de aplicación a la secretaría de Agricultura y Alimentos de ese Ministerio que a su vez suman e incorporan para un trabajo conjunto desde la capacitación, la extensión y toda la difusión al INTA y SENASA”.
“A partir de ahí comienza una tarea conjunta en difusión y capacitación a los formadores de formadores, asesores por la territorialidad que tienen para que todos los técnicos que representan a los organismos en el interior del país”, esgrimió.
Langoni puntualizó que, “El objetivo de las buenas prácticas son calidad e inocuidad que es tan importante”.
“En el caso de la producción frutihortícola, tomando como ejemplo una manzana o una pera que se cosecha y al poco tiempo está en nuestra mesa o la producción hortícola no pasa ni 24 horas porque hay mucha comercialización directa y por lo tanto, poner más los ojos”, subrayó, y espetó: “Una lechuga o un tomate mal aplicado, ayer están en la quinta, hoy en el mercado y mañana en nuestra mesa, por eso la importancia fundamental de las buenas prácticas”.
“Muchas veces lo extensivo y aplicaciones periurbanas se llevan los palos sin que se ponga tanto el foco en esta preocupación tan sencilla como los alimentos que llevamos a nuestro hogar”, consignó.
E indicó: “Tampoco escucho hablar de los cuestionamientos con respecto a que la mitad de los partidos de la provincia de Buenos Aires tienen basural a cielo abierto o el 60 por ciento de la napa freática, de la que nos proveemos agua para alimento en territorio bonaerense, tiene problemas de contaminación”.
“Hay algunas cuestiones de mayor lupa con la importancia que estos aspectos tienen en la cadena de controles”, esbozó.
Acto seguido, esgrimió: “Es dar el primer paso en relación a las garantías que debemos dar en la producción hortícola y empezar a hablar de trazabilidad y poder garantizar de alguna forma los alimentos de todos los días”.
“El propósito de las buenas prácticas en un rango general siempre toma tres ejes fundamentales: el cuidado ambiental, el cuidado social y la cuestión productiva”, precisó.
En tal sentido, explicó: “El eje fundamental que une a las tres cuestiones es la calidad e inocuidad de alimentos por encima de todo el resto sin dejar de lado la cuestión ambiental ni económica y la social que es un componente importante principalmente en la producción hortícola por la idiosincrasia del productor, el sistema productivo, desarrollos periurbanos y muchas veces marginales”.
“Es una norma obligatoria y no se creó con la idea de una certificación directa a modo de multa como estamos acostumbrados en otras cuestiones”, enfatizó.
“Tiene una progresividad y se habla mucho de un camino a las buenas prácticas para no sancionar sino ayudar al productor, informarlo, desde la formalización, es más de docencia que de certificación”, mencionó, y aclaró: “Si bien existe el DTV-e o la futura renovación del RENSPA a quien no las cumpla y demás para certificar, es más del lado de crear conciencia y hacer escuela que una acción sancionatoria o salir a prohibir la producción”.
“Uno de los puntos más importantes es el registro en el RENSPA, que se avanzó mucho en SENASA de bajarlo y trabajarlo en la zona para la formalización del productor, así poder acompañarlo y no castigarlo”, sostuvo.
Asimismo, remarcó: “está todo lo que hace al etiquetado de la variedad y quien lo produce; además de otro punto muy importante como el DTV-e que es la obligatoriedad en el registro del productor para con SENASA y el después de esa producción”.
“Se hace mucha difusión para que el productor se inscriba, se registre y pueda generar ese DTV-e que fueron primeramente con hortalizas pesadas y luego se fueron sumando las restantes para que el productor pueda registrar para tener en claro la producción y quién la está haciendo”, puntualizó.
A este respecto, amplió: “El DTV-e es una declaración jurada del productor donde expresa saber que son buenas prácticas y que incluyen. No me animaría decir que todas las provincias están iguales, pero algunas avanzaron mucho en la fiscalización y acompañamiento al productor”.
“Los tres organismos que llevan adelante las buenas prácticas agropecuarias son INTA, SENASA y Ministerio de Agricultura de la Nación que a su vez deben recaer el trabajo en los gobiernos provinciales y bajado a los municipios”, finalizó.