Martín Garay: “El único momento donde en el ajedrez no hay más opciones es cuando se termina”

El profesor de la Compañía de Ajedrez y del Club Atlético La Pampa, Martín Garay, pasó por La Deportiva Radio y explicó cómo fue su año en relación a pasar de la presencialidad a la virtualidad.
En principio, Garay resaltó: “El ajedrez fue uno de los deportes que resultó ‘beneficiado’ con la pandemia al poder jugarse remotamente y ser un deporte individual, sacó mucho beneficios y se vio reflejado en plataformas donde se juega online es impresionante el flujo de jugadores, aumentó muchísimo”.
“La gente también al tener tiempo en sus casas metió mucha práctica, mucha lectura, tutorial de Youtube”, puntualizó.
Asimismo, reconoció: “Personalmente no fui tan beneficiado porque soy profesor de niños y tengo mi escuela en Cristálida, asimismo en el Club Atlético La Pampa, donde los talleres son personalizados y grupales”.
“El hecho de no poder realizarlos de manera presencial nos lleva a perder esa mística de estar mano a mano con los chicos, que amén de la pasión que tengo por el juego en sí, donde me agrada observar a los chicos sorprenderse pensando, descubriendo y se perdió un poco”.
“Este año tuve la suerte que me llamaron del Colegio Comienzos y muy agradecido a Elina Zunino, (la directora) que me dio la oportunidad. Fue únicamente una sola clase presencial, no obstante, desde el colegio se adaptaron rápidamente y comenzamos a hacer clases por Zoom”, señaló Garay.
E indicó: “No tenía ni idea de lo que era el Zoom, me fui adaptando por obligación al principio y actualmente es una herramienta más”.
“Arranqué las clases con Comienzos, mientras que, con la Compañía de Ajedrez y Club La Pampa lo pausé al desconocer cómo continuar porque me agrada mucho estar en el lugar y enseñar en el momento”, mencionó, y agregó: “No veía como a través de una pantalla poder transmitir lo que se de ajedrez y aquello que los chicos sientan”.
“Es muy difícil que un niño de seis años mire una pantalla, esperar en el Zoom que una persona hable, levantar la mano, que no se pisen, mirar una pantalla a las que debemos sumar las dificultades de Internet”, deslizó Garay.
No obstante, esgrimió: “Tenía muchas ganas de hacer algo, fue barajar y dar de nuevo, los grupos que estaban armados se disolvieron, muchos padres se prendieron y les pareció bien el continuar con la actividad por Zoom, otros no porque sus hijos estuvieron con un celular y una tablet 10 horas al día, por lo tanto sumar algo más no les gustó”.
“Continúe con un 40 por ciento de los alumnos que tenía, comenzando los primeros días de julio y realicé un mini taller de cuatro meses”, dijo, y añadió: “De los 25 chicos, 22 ya eran alumnos así que no comenzaron de cero sino que fue una continuidad en relación a aquello que venían haciendo y encontrándole la veta a esta nueva forma de enseñar merced a la predisposición de los alumnos también”.
“El ajedrez despierta muchísimas cosas, mi fuerte es enseñar y en los chicos despierta la creatividad fundamentalmente, aprender que en un montón de situaciones hay opciones. El único momento donde en el ajedrez no hay más opciones es cuando se termina, después desde que arranca hasta que finaliza siempre hay opciones”, subrayó.
Acto seguido, consignó: “Aquello que hace un mejor o peor jugador es la elección de la opción preferida. El ajedrez transmite mucho la personalidad del que juega”.
“La persona reservada jugará un ajedrez conservador, esperando qué hace el otro y el agresivo, el que se la juega va para delante. El juego es el mismo pero hay diferentes clases de ajedrecistas, más agresivos, creativos y otros apuestan al error del rival”, consideró.
Además, remarcó: “La paciencia es una de las cosas que más cuesta porque los chicos viven el momento, la inmediatez de todo, es muy difícil hacerlos proyectar y ver más allá, pero en esta disciplina es fundamental tener esa visión mínimamente dos jugadas adelante, observar que puede llegar a pasar, es lo que busco con el ajedrez. Es el medio para que los chicos piensen”.
“Mi forma de enseñar es con el juego y con el juego alternativo, brindar otra rama que no sea únicamente el ajedrez sino derivados que voy inventando, proponer acertijos, juegos de lógica que ayudan también a hacer una alternativa y no tan monótono, así voy buscando la variedad”, explicó el profesor.
A continuación, enfatizó: “Me encanta que al principio de todos los talleres que los chicos me pregunten ¿qué vamos a hacer hoy? y no ya que abran un libro en una determinada página. Esa consulta significa que el taller está vivo y pueda suceder cualquier cosa, amén de la teoría de ajedrez, es encontrarle la vuelta”.
“Con la clase virtual se extendió el tiempo naturalmente porque en la presencial los padres los van a buscar y se terminó”, cerró.