Martín Goldman: “El problema del tránsito es cultural, no se resolverá secuestrando una o más motos”

El ex director de Tránsito de la Municipalidad de Chivilcoy, Dr. Martín Goldman ocupó el mencionado cargo durante un par de años, para ser más precisos desde el 10 de diciembre de 2013 hasta la misma fecha de 2015.
El ex funcionario no encuentra demasiadas diferencias en relación al tránsito que le tocó conducir con respecto al actual.
Entrevistado en Radio del Centro, Goldman en principio recordó: “Me tocó asumir en una época complicada porque en el verano es cuando más movimiento de motovehículos existe en la ciudad”.
“Una vez que asumimos tuvimos que intensificar operativos de control de tránsito y secuestros de motocicletas porque la cantidad que circulaban en la vía pública era impresionante”, exclamó.
En tal sentido, agregó: “Aquello que me solicitó el por entonces intendente Aníbal Pittelli fue hacer mucho hincapié en la utilización del casco al mismo tiempo que intensificábamos operativos en avenidas, asimismo en la modalidad cerrojo trabajando con policía”.
“Pusimos en marcha un sistema de entrega de cascos que gentilmente nos otorgaba la Agencia Nacional de Seguridad Vial”, mencionó, y agregó: “Repartimos más de dos mil cascos en todo un verano intentando evitar el secuestro de motovehículos a aquellas personas que les faltaba el casco e intentar generar una especie de conciencia en esos vecinos”.
“Siempre se cuentan los motovehículos secuestrados como un orgullo cuando en realidad no debería ser así porque pretendíamos que todas las personas circularan con la documentación reglamentaria; que no conduzcan menores de edad, que las personas a bordo de un vehículo lo hagan con la correspondiente licencia de conducir y lleven el casco puesto porque puede salvar una vida”, consignó.
E indicó: “En muchos casos me tocó tener que asistir o acompañar a personas que no llevaban el casco puesto y presentaban severas lesiones. Siempre remarcamos la importancia de tener el casco puesto”.
“En cuanto a los siniestros viales me llegaba un parte diario entre 2013 y 2015 de entre 7 y 8 por día, algunos de gravedad, otros con lesiones leves y demás sin consecuencias. Posteriormente, luego de esa campaña de concientización en relación a la utilización del casco bajó el porcentaje de siniestros a 2 o 3 diarios”, advirtió, aunque espetó: “pero no lo cuento como un logro porque en realidad aquello que se pretende cuando se está al frente de la Dirección de Tránsito es siniestralidad cero, pero no existe en ningún lugar”.
Asimismo, remarcó: “Recorriendo la ciudad iba observando a las personas que pasaban el semáforo en rojo, quienes no utilizaban casco y la verdad es que era alarmante. Nueve de cada diez conductores de motocicletas no llevaban casco, por lo tanto hubo que hacer una campaña de concientización y realmente fue exitosa la labor con la Agencia Nacional de Seguridad Vial que la fomentamos durante todo el año”.
“A cada persona que se hacía una licencia e iba a manejar una moto le regalábamos un casco. Posteriormente, observé que de diez conductores de motocicletas ya eran tres o cuatro las que no tenían casco y asimismo varios utilizando esos azules que habíamos entregado. Personalmente me resultaba gratificante notar esos avances”, resaltó.
Con respecto a su visión del tránsito este año, Goldman manifestó: “Hubo poco índice de siniestralidad en los primeros meses de pandemia por el aislamiento social, preventivo y obligatorio a partir de las restricciones para que la gente pueda salir de sus domicilios”.
“Actualmente estoy observando exactamente lo mismo que en mi asunción, si bien el parque automotor se amplió, las faltas son prácticamente las mismas en relación a no utilizar el casco, cruzar semáforos con la luz roja”, puntualizó, pero consideró: “En realidad el problema no es del tránsito sino social, educativo”.
“Durante los dos años de mi gestión fuimos a dar clases y charlas a las escuelas con el Secretario de Seguridad, acercamos a Sergio Levin quien fuera un histórico colaborador de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, también Catalán Magni en el Honorable Concejo Deliberante; conscientes que no podíamos resolver el problema del tránsito porque viene aparejado a un inconveniente social”, subrayó.
Además, Goldman esbozó: “La primera educación de una persona parte de la casa con menores que no pueden conducir una motocicleta y lo hacen, corriendo picadas”.
“Fueron dos años muy desgastantes para mí porque tuve discusiones, peleas, intercambio de opiniones con los padres de esos menores de edad porque éramos determinantes y hubo días en los que terminamos secuestrando 25 o 30 motos porque además no tenían licencia, no usaban casco, cruzaban semáforo con luz roja, corrían picadas”, enfatizó.
En relación al personal, Goldman dijo: “Cuando me tocó asumir tenía alrededor de 36 personas disponibles cubriendo tres turnos e intensificamos los operativos alrededor de las 18 en puntos claves de la ciudad”.
“Mucha gente tiende a esquivar los operativos y de hecho hasta fuimos agredidos por jóvenes que no respetaban la mínima reglamentación, personas que se creían con derecho a todo que terminaban lastimando al personal de Guardia Urbana, escapándose de un control”, consignó.
Acto seguido, sostuvo: “El problema del tránsito también es cultural, no se resolverá secuestrando una o más motos, es más siempre se opta por no secuestrar sino que la gente circule con la documentación respaldatoria, con el casco puesto, la moto asegurada, con la licencia”.
“Siempre tuvimos más inconvenientes con las motocicletas en tal sentido que con los automóviles.
El control de los automóviles era a la salida de los boliches teniendo que secuestrar hasta 8, 10, 15 por noche porque los conductores estaban alcoholizados y con la premisa de cuidar la vida de los conductores”, precisó.
E insistió: “Desde la Dirección de Tránsito tampoco se puede hacer demasiado más que hacer cumplir las reglamentaciones vigentes. La toma de conciencia tiene que partir de la casa”.
“Son medidas que nunca alcanzan y en ocasiones, cuando me tocaba ir a un siniestro me preguntaba hasta qué punto servía todo el esfuerzo que hacía porque cuando se pierde una vida o cuando hay lesiones consideraba que todo lo hecho era en vano si las personas no tomaban conciencia”, reflexionó.
Para finalizar, Goldman expresó: “Las autoridades actuales ponen un esfuerzo bárbaro para evitar que haya siniestros, para que se respeten las normas, pero no dista mucho de aquello que ocurría antes con lo que sucede ahora”.