Padre Hernán: “Celebrar la misa será un momento de emoción, muy lindo rencontrarme con la gente"

El Padre Hernán Lucía, Presbítero de la Parroquia del Carmen, este miércoles fue recibido por vecinos de nuestra comunidad que no ocultaron la satisfacción de tenerlo nuevamente en nuestra ciudad luego de permanecer internado durante varios días en el Hospital Austral por un inconveniente de salud.
El cura párroco tendrá que continuar su recuperación en Chivilcoy pero confirmó que este fin de semana volverá a presidir la celebración de la santa misa en su templo.
Entrevistado por Radio del Centro, el Padre Hernán Lucía exclamó: “Tuve un regreso cálido e inesperado a la ciudad. Nunca había pensado en algo así. Me sorprendió y me avergonzó un poco porque no soy muy amigo de esas cosas, pero la gente se manifestó de esa manera”.
“Tuve que soportar la alegría y el entusiasmo de la gente. Con el ruido que se hizo y toda la caravana la verdad es que quería desaparecer”, esbozó, y reconoció: “La gente rezó mucho y esperó la vuelta, se angustió y se preocupó. Al volver y estar bien la gente explotó en algarabía”.
“No soy de seguir las redes sociales. Pero me comentaron que por varias de ellas ponían los informes e iban siguiendo mi caso. Ese es el cariño de la gente que a uno lo hacen parte. Compartimos mucho con la gente de la comunidad”, señaló el Padre.
E indicó: “Fue un mes que prácticamente desaparecí. Más de la mitad del mes estuve en coma con un respirador. No había nada de mensaje ni de comunicación. Eso fue lo que creo que preocupó más a la gente”.
“Hoy estoy bien de los pulmones, respiro bien. A raíz del Covid y del desgaste corporal tengo una movilidad reducida. Camino tramos cortos, estoy parado por poco tiempo, tengo mucho dolor a la hora de sentarme. Estas un rato parado, te sentas, te levantas, este incomodo en todos lados”, describió, y agregó: “Todo esto hace que no pueda caminar bien, pero a medida que pase el tiempo creo que esto se va a normalizar. Esta tarde (por ayer) arranco la kinesiología. Después me cuesta levantar los brazos, estoy un poco torpe”.
“El próximo fin de semana voy a dar las misas, haré el esfuerzo de bajar las escaleras. En la misa puedo estar un rato parado y sentado”, puntualizó Lucía, y espetó: “De la voz ando bien, porque con el respirador me había quedado sin habla. Hoy ya la recuperé así que puedo dar la misa. Va a ser un momento lindo para rencontrarme con la gente y empezar a trabajar de lo mío”.
“Estuve en varias etapas en Chivilcoy, cuando estaba estudiando de cura vine dos años, antes de ordenarme sacerdote estuve 6 meses y después de cura estuve cinco años en la parroquia principal para concluir 8 años en la parroquia del centro”, precisó, y destacó: “Por eso tengo muchos amigos de toda índole. Soy muy amiguero. Fui cosechando amigos a lo largo de los años”.
“La parroquia tiene distintas actividades y aspectos y uno va conociendo gente a lo largo del tiempo, más allá de lo religioso”, acotó.
Acto seguido, esgrimió: “Celebrar la misa será un momento de emoción. No celebré Navidad, no celebré el primero de enero porque estaba internado, no tuvimos semana santa y otras festividades. Hay una deuda grande en lo celebrativo y en el reencuentro y el estar juntos. Va a ser muy lindo”.
“Todo el tiempo que estuve ausente se repartieron las misas con distintos curas. Quiero agradecer a la comunidad del Carmen que mantuvo la parroquia en mi ausencia. La abrieron, la limpiaron, la mantuvieron, la cuidaron”, resaltó.
Además, enfatizó: “Hay un protocolo desde el principio de la pandemia. El protocolo es bastante estricto y no tuvimos gente cercana contagiada. De hecho, yo me contagié y no se contagió mi familia, ni gente cercana a la comunidad. El padre Luis que vive conmigo tampoco se contagió, una cosa rara”.
“En mi caso, tuve neumonía bilateral y Covid, pero por suerte no contagie a nadie. En sacristía estoy con una persona a distancia que prepara la misa que se va y yo estoy solo en el altar. Para dar la comunión se utiliza constantemente alcohol y con uso de barbijo”, remarcó, y valoró: “La gente se porta muy bien porque toma distancia y el templo ayuda por ser amplio. Nunca tuve que llamar la atención a nadie, la gente se comporta. La parroquia tiene una estructura increíble”.
“En la pandemia aprendí a manejar Zoom, a transmitir en vivo por facebook. Tuve que hacer todo un aprendizaje y consultar. Aprendimos a manejar esto y estar conectado. Fue un vínculo lindo aunque esperemos que la situación vaya mejorando”, cerró.