El cerebro también juega: el desafío de entrenar la mente en el deporte local

El cerebro también juega: el desafío de entrenar la mente en el deporte local
En Chivilcoy, la psicología deportiva asoma como un campo clave pero aún virgen. La especialista Guillermina Issa analiza el peso del error, la presión del público y la urgencia de integrar la salud mental en los cuerpos técnicos locales.
El fin de semana en Chivilcoy es sinónimo de pasión, canchas llenas y eventos sociales que giran en torno a una pelota, una bicicleta o una raqueta. Sin embargo, detrás del despliegue físico y táctico de los atletas locales, existe un territorio que muchas veces se deja al azar: el cerebro.
"Estamos muy acostumbrados a que el deporte está instalado, pero le falta el acompañamiento al organismo con el que se desarrolla el juego: la mente", explica la psicóloga deportiva Guillermina Issa. Instalada en la ciudad desde el año 2020, Issa detectó rápidamente que el ámbito amateur y profesional de la región contaba con un enorme potencial, pero con un terreno "muy virgen" en lo que respecta a su especialidad.
El principal enemigo
Uno de los mayores obstáculos que enfrenta un deportista no viste la camiseta rival; habita en sus propios pensamientos. Según la especialista, el deseo extremo de no fallar genera una tensión que, paradójicamente, conduce al error.
"El principal enemigo del deportista es él mismo. Hay un montón de emociones que acompañan el acto deportivo. Nuestro desafío es entender qué le pasa a esa persona para acompañarla en la ejecución", señala Issa.
La clave, según la profesional, no está en alcanzar una perfección utópica, sino en "amigarse con el error". En disciplinas de alta velocidad, quedarse enganchado en la jugada que no salió provoca una disociación que quita el foco del presente y arruina las acciones siguientes. La meta es alcanzar el estado de flow o atención plena: estar 100% en el aquí y ahora.
Presión popular y la soledad del atleta
La mística de los clubes locales incluye tribunas pasionales, pero esa cercanía tiene un doble filo. Aunque muchos atletas aseguren que logran aislarse del entorno, Issa es categórica: "Es imposible que estén hablando de vos y no te influya". Los comentarios negativos de los hinchas impactan directamente en el rendimiento de quienes invierten horas de su vida resignando cumpleaños, salidas y momentos familiares por la competencia.
Por otro lado, la estructura del deporte plantea escenarios muy distintos según la disciplina:
El desafío individual: En deportes como el tenis o el ciclismo, la concentración debe ser total. No existe la red de contención de un compañero que absorba el golpe si el atleta se desconcentra.
La complejidad grupal: En los planteles colectivos, el reto es alinear egos y realidades diferentes. En un mismo equipo conviven jóvenes que ven al club como un "trampolín" hacia ligas mayores y veteranos que juegan sus últimos cartuchos, cada uno con presiones e intereses particulares.
El ego y el "día después"
La entrevista también puso el foco en el deportista de élite y el manejo del éxito. En contextos de alta competencia, el deportista suele estar sumamente protegido y su ego, muy alimentado. El peligro radica en no saber disociar el rol de la persona.
"El éxito y el ego sirven en determinado contexto, pero si usás antiparras de buceo para manejar un auto, vas a chocar", grafica Issa, advirtiendo sobre la importancia de preparar a los atletas para el vacío del retiro, un proceso de duelo que muchas veces transitan en absoluta soledad cuando los aplausos se apagan.
La urgencia de la interdisciplina
A pesar de que la psicología deportiva dio sus primeros pasos teóricos hace un siglo en Estados Unidos, su inclusión formal en los planes universitarios es reciente y su llegada a los clubes locales avanza a paso lento.
Para Issa, la presencia del psicólogo en el día a día —observando entrenamientos y partidos— es vital para actuar como un puente de comunicación entre el cuerpo técnico y los jugadores, quienes muchas veces callan dolores o frustraciones por temor a perder la titularidad. "Es tan importante tener un médico, un kinesiólogo o un nutricionista, como un psicólogo dentro del equipo. Nosotros trabajamos con el cerebro del deportista", concluye, con la esperanza de que los clubes locales comiencen a abrirle la puerta a una pieza que puede definir un campeonato.