Rodrigo Zalabardo “Cada vez vemos más patologías porque estamos llegando a esa detección precoz”

El Dr. Rodrigo Zalabardo, médico ginecólogo, se desempeña su profesión de manera privada, pero también en el CAPS San Donato y en ALCEC.
La atención en pandemia, la prevención, la detección precoz fueron aspectos en los que hizo hincapié el profesional.
“Cuando inició la pandemia toda la sociedad tuvo que atravesar un aislamiento obligatorio y disminuyó el flujo de pacientes, nos vimos obligados a cerrar los consultorios, especialmente los privados por riesgo de contagio surgiendo la consulta virtual o telefónica”, comentó Zalabardo.
No obstante, señaló: “Nuestra especialidad precisa de una consulta absolutamente presencial y en todo lo relacionado a la salud, principalmente la parte ginecológica y mamaria, tenemos la prevención primaria y la prevención secundaria”.
“La prevención primaria es tratar de prevenir la enfermedad y en caso que se produzca, debemos abocarnos a la prevención secundaria que es el diagnóstico precoz y obviamente para ello, tanto ginecológico como mamario, necesitamos una consulta presencial”, explicó el Dr.
E indicó: “A mitad de la pandemia la gente se dio cuenta que con todos los protocolos de seguridad implementados a nivel público y privado, la gente se fue acercando y realizándose los controles”.
“Si hacemos un balance, el flujo de pacientes en el mismo período del año 2019 fue mucho mayor por el temor de riesgo de contagio”, puntualizó.
Seguidamente, mencionó: “La prevención primaria de la mujer se basa en la parte ginecológica que es la detección de la patología cervical a través de la colposcopia, que es mirar el canal cervical a través de un binocular con 20 veces de aumento”.
“Asimismo, una muestra citológica, el llamado papanicolau, permitirá el diagnostico de alguna célula relacionada con la infección del HPV que es un virus de transmisión sexual”, dijo, y advirtió: “una vez que ingresa a las células del cuello produce en forma paulatina lesiones a nivel del núcleo celular que un período aproximado de diez a quince años, donde en medio encontramos algunas alteraciones de bajo y alto grado que justamente son las que debemos diagnosticar, a partir de esa infección a los quince años puede llegar a producir una lesión de cuello como el cáncer”.
“El Papanocolau se hace una vez por año desde el inicio de las relaciones sexuales y la controversia está en cuándo dejar de hacerlo; generalmente una mujer de 70 años de edad donde sus últimos cinco fueron normales puede discontinuarse la detección citológica porque está relacionada a la transmisión sexual, promiscuidad, la no utilización de preservativo”, esgrimió Zalabardo.
Sin embargo, el médico espetó que lo “ideal es que continúen con la consulta a partir de los 70 años porque la única forma de detectar ese tipo de lesión, que si bien es poco frecuente, está el cáncer de vulva que se da en ese grupo etario”.
“En la parte mamaria, es importantísima la consulta presencial porque existe el cáncer de intervalo que es la patología que se da desde un control al otro”, alertó, y agregó: “Los controles mamarios generalmente son anuales y si solicito un estudio por imágenes a una paciente donde no presenta nada, es absolutamente negativo y al próximo año aparece con una lesión mayor al centímetro, sería un carcinoma que se manifestó en ese período de tiempo no consultado”.
“El autoexamen mamario sirve para tomar conciencia de la enfermedad porque cuando recibimos en el consultorio a una paciente que se detectó un nódulo en la mama ya es mayor a dos centímetros generalmente y deja de ser factible para la prevención secundaria en relación a un control lo más precoz posible”, subrayó.
“Como mastólogos detectamos lesiones de alrededor de 1 centímetro y por debajo ya son lesiones subclínicas donde el único estudio que actualmente continúa vigente es la mamografía”, remarcó, y añadió: “La mamografía debe realizarse una vez al año, completando con la ecografía mamaria”.
“En líneas generales hay más conciencia y cada vez vemos más patologías porque estamos llegando a esa detección precoz, a esas lesiones que hace veinte años no se detectaban porque no había imágenes complementarias o el paciente consultaba cuando tenía una lesión avanzada”, sostuvo.
En tal sentido, enfatizó: “La prevención primaria obedece a tomar conductas previas a que se manifieste la enfermedad. Estábamos acostumbrados a brindar muchas charlas principalmente en las escuelas para los adolescentes en relación a las enfermedades de transmisión sexual y la anticoncepción para evitar el embarazo no deseado”.
“La consulta es cada vez más temprana, existe una mayor conciencia de las madres en traer a sus hijas adolescentes e incluso antes del inicio a las relaciones sexuales para poder tomar la medida preventiva”, resaltó, y precisó: “Luego una mujer que se inicia en las relaciones sexuales, independientemente de la edad, debería comenzar la consulta ginecológica para la detección a través del Papanicolau”.
“La única palabra que puedo decir para prevenir las enfermedades de transmisión sexual es preservativo”, afirmó, y recomendó: “Se aconseja doble método anticonceptivo: uno de barrera que es el preservativo que evita la transmisión de enfermedades como el HPV, herpes, sífilis, HIV y el método hormonal como un anticonceptivo vía oral o los implantes, que se conocen como el chip, que va en el brazo por debajo de la piel con una inserción muy sencilla”.