Soja en Santiago del Estero: miden hasta 400 kilos más por hectárea con tratamiento biológico

Llevar la tecnología al lote propio y medir los resultados campaña tras campaña es una de las claves para mejorar la eficiencia en la agricultura moderna. Un productor agropecuario de la localidad santiagueña de Izca Yacu comprobó diferencias de rendimiento de hasta 400 kilos de soja por hectárea tras aplicar un tratamiento biológico en las semillas.
El ensayo comenzó de manera gradual en un lote de 200 hectáreas, dejando 40 hectáreas como testigo sin tratar. En esa primera campaña, atravesada por un marcado estrés térmico e hídrico, la superficie tratada con el bioestimulante Kunza —desarrollado por Puna Bio a base de bacterias extremófilas de la Puna— logró unos 300 kilos más por hectárea frente al testigo.
Ante los resultados positivos en condiciones desfavorables, la prueba se amplió al año siguiente a 1.150 hectáreas totales, de las cuales 700 recibieron el producto. Al evaluar tres variedades sembradas en la misma fecha, el productor registró diferencias de entre 200 y 400 kilos adicionales en dos de ellas, mientras que en la restante no se notaron variaciones con un promedio general de 4.000 kilos por hectárea.
El fundamento técnico que inclinó la balanza estuvo ligado a la tolerancia frente al estrés abiótico, un factor determinante en el noroeste argentino. Además, el aspecto operativo no sumó complicaciones a la logística habitual de siembra, ya que el producto se integró al curado de semillas con un ajuste en el volumen.
La experiencia demuestra cómo la adopción de innovaciones basadas en microbiología adaptada a condiciones extremas aporta previsibilidad al productor frente a la variabilidad climática.