TRADICIÓN Y COMUNIDAD | TERCERA EDICIÓN EN PLA

La Fiesta de la Carneada vuelve a Pla con una apuesta por la memoria rural
Marcelo Monsalvo detalló la organización de una celebración que combina demostración de oficios, gastronomía, música y participación comunitaria. Será el 12 de julio, con entrada gratuita y una fecha alternativa prevista para el 9 de agosto en caso de mal tiempo.
La localidad de Pla se prepara para recibir la tercera edición de la Fiesta de la Carneada, una propuesta que recupera una de las prácticas más arraigadas de la vida rural y la transforma en un encuentro abierto a toda la región. Marcelo Monsalvo explicó en Radio del Centro que la celebración está prevista para el 12 de julio, desde las 10.30, en el predio de la antigua estación ferroviaria. El objetivo no es solamente mostrar cómo se elaboran los chacinados, sino reconstruir el clima social que rodeaba a las carneadas familiares: trabajo compartido, vecinos, historias, comida y una jornada vivida como fiesta.
La organización comenzó mucho antes del día central. Durante el fin de semana previo se realizó una carneada preparatoria con cuatro animales de alrededor de 200 kilos cada uno. Esa producción permitirá elaborar chorizos secos y otros productos que serán comercializados para financiar los gastos de la fiesta. Monsalvo remarcó que, en un contexto económico complejo, el equipo busca generar sus propios recursos y sostener el evento mediante el trabajo colectivo, la venta gastronómica y el acompañamiento del público.
El procedimiento se realiza bajo controles sanitarios. Los animales son faenados en frigorífico y trasladados por vehículos habilitados, en una articulación con una empresa de chacinados de Alberti. La decisión responde a la necesidad de garantizar trazabilidad, cámaras de frío y condiciones adecuadas de manipulación. La tradición, señaló Monsalvo, no debe confundirse con improvisación: el propósito es recuperar los saberes de la carneada sin descuidar las exigencias sanitarias actuales.
En la jornada de preparación participaron más de veinte personas con experiencia en distintas tareas. Hubo vecinos de Alberti y Pla, junto con colaboradores llegados desde Chivilcoy, Bragado y localidades cercanas. Ese movimiento expresa uno de los sentidos principales de la propuesta: volver a reunir a quienes conservan el oficio y permitir que esos conocimientos circulen. La carneada exige tiempo, coordinación y trabajo físico, pero quienes crecieron alrededor de ella la recuerdan como una fecha esperada por familias y vecinos.
Pla conserva un vínculo especial con esa memoria. En los alrededores todavía existen chacras surgidas de antiguas subdivisiones y colonias rurales, algunas habitadas por familias que sostienen costumbres transmitidas entre generaciones. Allí la carneada no es una escena folclórica inventada para turistas, sino una práctica que formó parte de la economía doméstica y de la sociabilidad del campo. La fiesta busca darle visibilidad, reconocer a quienes preservaron el conocimiento y acercarlo a públicos que nunca participaron de una experiencia semejante.
Durante el encuentro del 12 de julio se faenarán otros cuatro animales y se realizará una demostración de aproximadamente tres horas. La actividad ocupará un lugar central dentro del predio y permitirá observar las diferentes etapas del trabajo. Monsalvo estimó que comenzará cerca de las 11 y se extenderá hasta las 14 o 14.30, aunque los tiempos podrán adaptarse a la marcha de la jornada. El público tendrá así la posibilidad de comprender la organización y la destreza que requiere cada tarea.
La antigua estación de Pla aporta un marco especialmente elegido. El playón, los galpones, los silos, las vías en desuso y el paisaje abierto construyen una escenografía real, ligada a la historia productiva de la zona. Como ocurrió en muchas localidades, el cierre del servicio ferroviario dejó espacios que con el tiempo fueron recuperados para actividades culturales. En este caso, la estación vuelve a reunir gente y se convierte en un punto de encuentro regional.
La programación no se limita a la demostración. Habrá música, danza, propuestas folclóricas y artistas de Chivilcoy y otras ciudades. Entre los participantes anunciados aparecen David y Érica Palermo, el Bocha Lobosco y agrupaciones de baile de la región. Monsalvo, vinculado desde niño al folclore y a proyectos culturales de Alberti, destacó especialmente la presencia del chamamé y la intención de ofrecer una grilla capaz de acompañar toda la jornada sin quitar protagonismo a la identidad de la fiesta.
La entrada será gratuita. Para sostener esa decisión, la organización necesita que el público consuma en el predio y acompañe las propuestas gastronómicas. Los costos son elevados y se cuentan en varios millones de pesos, por lo que el resultado depende en buena medida de la convocatoria. La carneada previa, la cantina y los puestos forman parte de una estrategia de autofinanciamiento que busca mantener el acceso libre sin resignar seguridad, infraestructura ni calidad artística.
El interés de feriantes y emprendedores superó las expectativas. La convocatoria recibió 194 propuestas y se seleccionaron alrededor de cien para conformar un sector diverso, con artesanías, productos regionales y gastronomía. La magnitud de la respuesta obligó a organizar cuidadosamente el espacio y a elegir proyectos que complementen el perfil de la celebración. Para los emprendedores, la fiesta representa además una oportunidad de venta y difusión ante visitantes de varias localidades.
Los organizadores quieren que Pla no funcione solamente como escenario, sino como protagonista. Emprendimientos locales como el Club Ciclón de Pla, la Casona Peña y La Panadería tendrán presencia gastronómica. La Sociedad de Fomento participará en la cantina principal y compartirá responsabilidades con el equipo organizador. Monsalvo insistió en que la apropiación comunitaria es fundamental: una fiesta vinculada con la identidad del pueblo debe dejar participación, movimiento económico y orgullo en la propia localidad.
El clima aparece como la gran variable. Al tratarse de una actividad al aire libre, una lluvia intensa o una jornada imposible de transitar afectaría tanto la demostración como la recaudación. La fecha fue pensada también en relación con el calendario del Mundial, aprovechando una ventana sin partidos decisivos. Si el 12 de julio no pudiera realizarse, la alternativa elegida es el 9 de agosto, después de evaluar otros fines de semana atravesados por la final o por las dificultades económicas de fin de mes.
Llegar a Pla es sencillo desde Alberti. La localidad se encuentra a unos ocho kilómetros de la rotonda y el acceso suele mantenerse en buenas condiciones, aunque la circulación de la cosecha puede castigar los caminos durante algunos períodos. La organización confía en que los trabajos de mantenimiento permitan recibir sin problemas a quienes lleguen desde Chivilcoy, Bragado, 25 de Mayo y otros puntos de la región.
La conversación permitió conocer también otros proyectos culturales ligados al mismo grupo. Monsalvo contó que, junto con Ariel y otros colaboradores, elaboran vino a partir de una experiencia que comenzó casi como desafío entre amigos. La producción se realiza en espacios emblemáticos de Alberti y madura en el sótano del Hotel España. Cada octubre, la degustación se integra con una propuesta de teatro comunitario que continúa una historia por capítulos y vuelve a reunir a numerosos vecinos.
Ese cruce entre patrimonio, producción y participación explica la lógica de la Fiesta de la Carneada. No se trata de aislar una costumbre en una vitrina, sino de activar lugares, convocar oficios, generar recursos y producir una experiencia contemporánea alrededor de una memoria rural. La estación, las chacras, los chacinados, la música y la feria forman parte de un mismo relato sobre la identidad de la zona.
La iniciativa también permite pensar cómo se transmiten los conocimientos en comunidades pequeñas. Muchos procedimientos de la carneada nunca se aprendieron en manuales, sino mirando a padres, abuelos, vecinos y compañeros de trabajo. Al reunir personas con experiencia y exponer el proceso ante visitantes, la fiesta crea una instancia informal de enseñanza. Los más jóvenes pueden preguntar, observar herramientas y comprender por qué cada etapa tiene sus tiempos. Esa circulación de saberes es central para que la tradición no quede reducida al recuerdo de quienes la vivieron décadas atrás.
Después de una primera edición convocante y de una segunda que, según Monsalvo, desbordó las previsiones, la expectativa vuelve a ser alta. La invitación está hecha para el 12 de julio desde las 10.30, con entrada gratuita. Si el tiempo acompaña, Pla vivirá otra jornada multitudinaria. Y si obliga a postergar, el 9 de agosto será la nueva cita para una fiesta que pretende conservar algo más que una receta: el valor de hacer, encontrarse y celebrar en comunidad.