Ganadería argentina: por qué la clave para producir más carne pasa por la gestión eficiente y no por sumar vacas

El debate sobre el futuro de la producción de carne vacuna en el país requiere mirar más allá de las recetas tradicionales. Según advirtió el especialista Horacio M. Genesio, reducir la discusión a tener más vientres o suprimir la recría pastoril representa un error que desaprovecha el verdadero potencial de los establecimientos agropecuarios.
El potencial de esta labor se sustenta precisamente en su heterogeneidad comercial y ecológica. Lejos de fijar un formato único de producción, el gran reto pasa por contrastar opciones y posibilitar que cada modelo halle su rendimiento óptimo, administrando de modo más eficaz la energía solar que aprovechan los establecimientos.
Para respaldar esta mirada, evaluaciones recientes en planteos mixtos demostraron el alcance de una recría sobre pasturas bien administrada. Una tropa de 630 novillitos registró una ganancia diaria de 1,074 kilos, al tiempo que un lote de hembras en recría alcanzó 0,986 kilos por jornada.
En cuanto a la eficiencia de conversión aparente, los registros se ubicaron en 5,07 kilos de materia seca por kilogramo de peso vivo ganado para los machos y en 5,53 kilos para las hembras, mediciones obtenidas a partir de consumos estimados que aguardan validación directa.
En el plano económico de las etapas evaluadas, el costo alimentario imputado fue de $25,93 por kilo de materia seca para los novillitos y de $44,70 para las hembras, traduciéndose en $131 y $247 por cada kilogramo de peso vivo obtenido, respectivamente.
Estos indicadores confirman que el pastoreo bien conducido puede competir y aportar valor. La verdadera intensificación implica generar más recursos y rentabilidad sin comprometer el futuro de los suelos ni la sustentabilidad del sector.