Maíz: el trébol alejandrino mejora el suelo y aumenta el rendimiento tras el arroz

En los planteos productivos que combinan la cosecha de arroz con otras gramíneas, la permanencia de ciertos compuestos químicos en el terreno suele complicar la implantación de las especies siguientes. Para dar respuesta a este inconveniente, especialistas del INTA San Salvador llevaron adelante un ensayo destinado a medir el impacto de una cobertura verde específica.
El trabajo técnico analizó la inclusión de esta leguminosa en esquemas de rotación para observar de qué manera influía sobre la actividad microbiana y la limpieza natural de los residuos químicos. Los técnicos comprobaron que la presencia de esta especie vegetal genera un entorno muy favorable para el desarrollo de las raíces en las diferentes capas del perfil.
Según los registros obtenidos durante la experiencia, la cobertura logró disminuir los niveles de toxicidad en las capas superficiales y medias del terreno. Asimismo, las mediciones indicaron un incremento en los niveles de materia orgánica si se compara con los métodos de manejo tradicionales implementados en la zona.
Esta evolución en las condiciones físicas y biológicas del lote se reflejó directamente en el comportamiento del cereal implantado a continuación. Los híbridos evaluados evidenciaron un arranque más uniforme, mejor estructuración de las espigas y una eficiencia superior en la etapa de fructificación.
El salto productivo más importante llegó al 35% en el material más sensible a los residuos previos, lo que equivale a sumar 1.566 kilogramos por hectárea frente a los testigos sin cobertura. Para los investigadores, estas prácticas resultan clave para sostener la estabilidad de los planteos agrícolas regionales.