Osvaldo Santa Coloma puso énfasis en la detección temprana del cáncer de mama

Osvaldo Santa Coloma puso énfasis en la detección temprana del cáncer de mama
En el marco de las actividades de concientización vinculadas al denominado Mes Rosa, el médico ginecólogo y mastólogo Osvaldo Santa Coloma visitó los estudios de Radio del Centro para abordar las características, los métodos diagnósticos y los avances terapéuticos vinculados al cáncer de mama.
Durante la entrevista en el programa “La Mañana del Centro”, el especialista —con 45 años en el ejercicio de la medicina y más de tres décadas dedicado a la mastología como consultor acreditado en la provincia— remarcó la importancia crucial de los controles periódicos para alcanzar diagnósticos precoces.
—¿Cómo surgió la campaña global de concientización y qué hitos marcaron su evolución tanto a nivel internacional como en la Argentina?
—La iniciativa comenzó en los Estados Unidos entre fines de los años 70 y principios de los 80, a partir del diagnóstico que atravesó Betty Ford, esposa del presidente Gerald Ford. Aquella situación motivó acciones de la Asociación Americana de Cáncer junto al laboratorio AstraZeneca —creador del tamoxifeno—, fijando en 1985 el 19 de octubre como Día Mundial y promoviendo el uso de cintas color melocotón en los hogares. En 1988 se declaró formalmente a octubre como Mes Rosa, y en 1992 se diseñó el lazo rosa durante una maratón en Nueva York de la mano de la firma Estée Lauder. En la Argentina, la difusión cobró gran fuerza en 2004 a partir de una carrera organizada por Avon y LALCEC en Buenos Aires, consolidando un emblema que hoy moviliza marchas e intervenciones en todo el país.
—¿Cuál es la incidencia epidemiológica de esta enfermedad en el país y qué relevancia tiene el diagnóstico precoz?
—La patología es una verdadera epidemia. Las estadísticas en el país resultan idénticas a las de las naciones desarrolladas: se estima que una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mama antes de los 80 años, lo que representa entre 15.000 y 20.000 casos nuevos por año en la Argentina. Ante este escenario, la verdadera arma que tiene la mujer es la detección temprana, dado que al identificar las anomalías en sus estadíos iniciales se alcanzan porcentajes de curación cercanos al 99 por ciento.
—¿Qué métodos de diagnóstico se utilizan actualmente y qué avance ha representado la tecnología respecto de décadas pasadas?
—La mamografía continúa siendo el gold standard o estudio de referencia, complementado habitualmente con ecografía mamaria y, en casos específicos, con resonancia magnética o tomosíntesis. Cuatro décadas atrás las mamografías eran infrecuentes y los equipos emitían radiaciones elevadas que despertaban rechazo médico. Hoy, en cambio, los estudios son inocuos y permiten detectar lesiones radiológicas no palpables —como microcalcificaciones o nódulos menores a un centímetro— entre cinco y siete años antes de que puedan percibirse mediante la palpación manual.
—¿Las recomendaciones actuales para los controles de rutina y qué postura sostiene la Sociedad Argentina de Mastología frente a los estudios genéticos y intervenciones preventivas?
—La Sociedad Argentina de Mastología aconseja realizar una mamografía anual a partir de los 40 años, sugiriendo un estudio de base a los 35 años sin antecedentes. Cuando existen antecedentes familiares de cáncer de mama, colon u ovario —patologías que comparten genes comunes—, los chequeos deben iniciarse a los 30 años. Respecto a los estudios genéticos como BRCA1 y BRCA2, distanciándome de posturas quirúrgicas agresivas: en Estados Unidos le hicieron mastectomías preventivas a muchas mujeres porque al sistema de salud le resultaba más barato poner prótesis. En la Sociedad de Mastología acá nadie votó a favor de amputar mamas por un porcentaje de riesgo; lo indicado es afilar los estudios y controlarse estrictamente.
—¿Cómo ha evolucionado el abordaje quirúrgico y el diagnóstico por imágenes de las lesiones sospechosas?
—En décadas pasadas las sospechas requerían biopsias abiertas en quirófano y las cirugías solían ser mutilantes, al punto de aplicarse técnicas históricas como la de Prudente, que desarticulaba el hombro y dejaba a la paciente sin brazo ni mama. En contraste, en la actualidad se emplean métodos como la estereotaxia, donde un mamógrafo computarizado guía una aguja con precisión exacta hacia las microcalcificaciones para biopsiarlas. También existen las biopsias por aspiración con sistemas como Mammotome o Suros, capaces de extraer la lesión por completo. Las operaciones actuales son conservadoras, analizan ganglios centinelas o axilares y permiten reconstrucciones con implantes que aseguran una vida normal a los tres meses.
—¿De qué manera influyen la biología molecular y el tipo de tumor en la elección de las terapias complementarias?
—El abordaje combina la cirugía con radioterapia, quimioterapia y esquemas de hormonoterapia con tamoxifeno durante cinco a diez años. El cáncer de mama no es una patología única, sino que abarca ocho o nueve variantes —en lobulillos, conductos mamarios o la enfermedad de Paget en areola y pezón—. Gracias a la biología molecular y a los marcadores tumorales, los oncólogos determinan con precisión el riesgo de metástasis y eligen la medicación adecuada. Asimismo, hay que tener cautela con las terapias hormonales de reemplazo; recordando estudios compartidos con el Hospital Alemán junto al doctor Gori en pacientes mayores de 80 años, remarcando la necesidad de adaptar el tratamiento a la condición clínica particular de cada mujer.
—¿Cómo se manifiesta esta enfermedad en la población masculina y qué pautas se deben tener en cuenta?
—El 19 de octubre también conmemora el Día Internacional del Cáncer de Mama en Hombres. Aunque es un cuadro poco habitual, se presentan casos vinculados a tratamientos de próstata, dosis hormonales o uso de anabólicos. Al no realizarse mamografías de rutina a los hombres, es de suma importancia acudir a la consulta ante cualquier dolor, hinchazón, enrojecimiento o nódulo palpable.
—¿Qué atención está brindando a nivel local en Chivilcoy?
—Durante octubre me encuentro atendiendo en ALCEC Chivilcoy los jueves a las 17:00 horas, con turno previo, realizando revisiones clínicas, seguimiento de tratamientos y pedidos de mamografías o ecografías para efectuar en el hospital público.
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