Una odontóloga entrena a su cachorra para calmar el miedo de los niños en su clínica

Una profesional de la salud dental implementa una novedosa estrategia en sus gabinetes médicos para disminuir la tensión y el rechazo que muchos menores experimentan al asistir a una consulta. Para ello, incorpora la presencia de su cachorra, una hembra de 1 año y 4 meses que asiste de manera paulatina en los procesos de adaptación previa.
La iniciativa surgió a partir de experiencias previas y viajes internacionales donde observó prácticas similares. Tras el fallecimiento de su anterior mascota, comenzó la búsqueda de un ejemplar con características adecuadas para este rol y se abocó a su crianza bajo pautas específicas de socialización y familiarización con los sonidos y elementos sanitarios.
El animal no interviene en todos los procedimientos ni con la totalidad de los asistidos, sino que se evalúa cada caso de manera particular contemplando el consentimiento de las familias y el bienestar de la perra. El objetivo principal consiste en generar un vínculo a través del juego para transformar la percepción del entorno clínico.
La labor de la especialista se divide habitualmente entre la ciudad fueguina y la capital del país, donde alterna su ejercicio privado y su participación académica. Mientras continúa con la preparación formal del animal, busca consolidar un enfoque más empático y contenedor en la atención de la salud infantil.