El maní se expande al norte bonaerense y sur de Santa Fe con millonarias inversiones

El cultivo de maní está ensanchando su mapa productivo más allá de su histórico arraigo cordobés y avanza con fuerza hacia el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Este corrimiento responde tanto al atractivo económico de los arrendamientos como a la llegada de fuertes inversiones en infraestructura industrial en la región pampeana.
Una de las muestras más claras de esta transformación es la construcción de una nueva planta de procesamiento en Rufino, Santa Fe, un proyecto que requirió un desembolso de US$ 80 millones y ya se encuentra avanzado en un 90%. Para los productores y agrónomos locales, el negocio manicero ofrece una rentabilidad diferencial, aunque exige un manejo agronómico muy preciso y adaptado a las características particulares de cada lote.
Históricamente anclado en localidades cordobesas como General Cabrera y General Deheza, el sector busca nuevas tierras debido a los valores de los alquileres, que oscilan entre los 500 y los 1.000 dólares por hectárea. Según detalló el consultor agroindustrial José María Piccioni, esta ecuación económica impulsa a las empresas a buscar campos en nuevas regiones productivas.
Por su parte, el ingeniero agrónomo Lucas Castelari señaló que en el sur cordobés un arrendamiento para maní puede equiparar económicamente el rinde de dos campañas de soja en un mismo año. Para quienes no disponen de maquinaria específica ni experiencia previa, existen esquemas comerciales alternativos como el alquiler en dólares, la producción por administración y los acuerdos llave en mano.
Estas opciones facilitan la incorporación de tecnología, semillas y soporte técnico sin necesidad de armar toda la estructura operativa desde cero, abriendo la puerta a una mayor diversificación agrícola en la zona núcleo.