Derogar las PASO para recuperar la democracia interna de los partidos

Derogar las PASO para recuperar la democracia interna de los partidos
No es la primera vez que escribo para expresar mi desacuerdo con las elecciones Primarias,
Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Desde su implementación sostuve que, lejos de
fortalecer la democracia interna de los partidos políticos, terminarían convirtiéndose en una gran
encuesta electoral, particularmente útil para los gobiernos de turno, interesados en medir
anticipadamente sus posibilidades y las de sus adversarios.
El tiempo, a mi entender, confirmó buena parte de aquella preocupación. Las PASO fueron
concebidas -a mi criterio falsamente- como una herramienta para democratizar la selección de
candidatos, pero su aplicación no logró modificar sustancialmente las prácticas políticas que
pretendía corregir. Por el contrario, muchos partidos encontraron la manera de eludir la competencia
interna, presentando una única candidatura previamente acordada entre sus dirigentes y estructuras
de poder.
Así, una instancia destinada a promover la participación terminó convertida, en un trámite
obligatorio, costoso para el Estado y de escasa utilidad para la vida democrática.
Si el propósito era garantizar que los ciudadanos pudieran intervenir en la selección de los
candidatos, cabe preguntarse: ¿qué sentido tiene convocar a toda la sociedad a una elección
primaria cuando la mayoría de los partidos presenta una lista única? ¿No sería más razonable que
cada organización resolviera sus diferencias mediante los mecanismos democráticos que establecen
sus propias cartas orgánicas?
El radicalismo, partido al que pertenezco, y sin perjuicio que en su oportunidad votó a favor de la
creación de las PASO, es probablemente una de las organizaciones que más ha sufrido las
consecuencias de este sistema. La Unión Cívica Radical tuvo históricamente una intensa vida
interna, con debates, corrientes de opinión, elecciones de autoridades y disputas por la
representación partidaria. La competencia democrática no era una obligación impuesta desde
afuera, sino parte de su identidad y de su tradición política.
La aplicación de las PASO alteró esa dinámica. Al abrir la selección de candidatos a electores
independientes y ciudadanos ajenos a la vida interna de la UCR, se desdibujó una responsabilidad
que corresponde, en primer término, a sus afiliados y a sus órganos partidarios. No se trata de negar
la participación ciudadana, sino de distinguir entre el derecho de la sociedad a elegir a sus
gobernantes y el derecho de los partidos a definir democráticamente quiénes serán sus
representantes.
La democracia necesita partidos sólidos, con identidad, organización y capacidad para resolver sus
diferencias sin depender de mecanismos externos que sustituyan su funcionamiento. Así lo requiere
la democracia para su propia existencia. La apertura electoral no puede servir de excusa para
debilitar la autonomía de las organizaciones políticas ni para desalentar la participación de sus
propios afiliados.
Por eso, considero que derogar las PASO no significa retroceder en materia democrática. Significa
reconocer que una herramienta legal no garantiza, por sí sola, una práctica democrática genuina. La
verdadera democratización comienza dentro de cada partido, mediante internas transparentes, reglas
claras y respeto por la voluntad de sus integrantes.
Derogar las PASO permitiría, además, evitar el gasto público que supone organizar elecciones
primarias cuando no existe una competencia real. Esos recursos podrían destinarse a necesidades
más urgentes de la sociedad, sin renunciar por ello a la selección democrática de candidatos.
La República requiere instituciones políticas responsables, capaces de ejercer sus derechos y
cumplir sus obligaciones. No necesitamos mas procedimientos que se conviertan en formalidades;
necesitamos mejores prácticas democráticas. De persistir esta modalidad electoral, no debieran ser
obligatorias; solo que voten aquellos que tienen afiliación partidaria; que el partido que presenta un
solo candidato, no debe presentarse.
La democracia no se fortalece convocando a los ciudadanos a votar por candidaturas ya resueltas.
Se fortalece cuando los partidos recuperan su vida interna, sus afiliados ejercen sus derechos y la
política vuelve a ser una construcción colectiva.
Derogar las PASO es una oportunidad para recuperar ese principio: que la democracia
comience en los partidos, para que después pueda expresarse plenamente en la República.
Por Luis María Mariano
📺 Todas las notas completas en nuestro canal de YouTube 👉 youtube.com/radiodelcentro